Desplazar un texto, reventar la casa

La subjetividad es la elección y capacidad combinatoria del comisario o el artista de instalación en una expresión que podríamos llamar “de segunda mano”.

Lápiz y papel, Países Bajos, 1937

Lápiz y papel, Países Bajos, 1937 | Nationaal Archief | Dominio público

¿Se puede seguir invocando la originalidad literaria en la era de Internet? Kenneth Goldsmith habló de ello el verano pasado en el Festival international du libre d’art et du film de Perpiñán (FILAF). La escritora Alicia Kopf nos lo cuenta en este artículo sobre el apropiacionismo, el diálogo intertextual y la práctica literaria desde su vertiente más curatorial, donde pueden tener cabida la emancipación textual o la inspiración compartida, para terminar con la traducción inédita de un poema del autor. Esta semana Kenneth Goldsmith estará en el CCCB invitado por el festival The Influencers.

«El mundo está lleno de textos más o menos interesantes; no quiero añadir más».

Kenneth Goldsmith inicia su famoso libro Un-creative writing adaptando una cita del artista conceptual Douglas Huebler originalmente referida a los objetos.

Intrigada por la puesta en práctica de esta premisa, me presento en el festival FILAF (Festival international du livre d’art et du film) de Perpiñán para escuchar al poeta y fundador de Ubu-web, invitado de honor este año.

La feria pretende reunir a los mayores especialistas sobre libro de artista, así como mostrar filmes y documentales en los que la principal temática sea el arte. Por su espacio de conferencias han pasado invitados insignes como Sophie Calle, Juergen Teller, Agnès Varda, Albert Serra, etc., y este año Michel Houellebecq. Este año Enrique Vila-Matas, Mathias Enard y Goldsmith son algunos de los invitados estrella.

Kenneth Goldsmith es conocido por haber trasladado las estrategias apropiacionistas de los artistas conceptuales a la literatura (y haber causado por ello cierto revuelo). «Escribir es desplazar el texto de un lugar a otro», afirma. Entendámoslo literalmente: en uno de sus trabajos más conocidos, Day, Goldsmith, intentando ser lo menos creativo posible, transcribe palabra por palabra el periódico The New York Times de un día cualquiera, convirtiéndolo en un libro de novecientas páginas. En un trabajo posterior, The Day, reproduce la misma tarea, pero, en este caso, en una fecha significativa, el 11 de septiembre de 2001. Goldsmith pretende demostrar cómo incluso un acto sin aparente marca de subjetividad como la mera copia está cargado de decisiones autorales (¿por qué elijo este texto, en qué contexto temporal/espacial aparecerá, con qué tipografía, con qué maquetación?). El autor nos advierte de que el lenguaje –y el soporte– nunca son un portador inocente de significado, sino que este es tremendamente variable en función del contexto y el encuadre. El gesto de copiar por entero un periódico de un día elegido aleatoriamente o el de copiarlo en un día como el 11 de septiembre de 2001, a su vez, proponen lecturas diferentes, y les podríamos incluso dar el epíteto de «homenaje», homenaje mediante la copia cuidadosa de los acontecimientos más o menos trascendentes, rutinarios o dramáticos de un día cualquiera. Homenaje, en el caso del 11S, a las víctimas mediante el gesto de releer y mecanografiar de nuevo unos sucesos trágicos como un acto de toma de conciencia. Goldsmith rehúye cualquier tipo de intencionalidad subjetivista: «Pensar en una poética de la expresión en Internet es absurdo, expresarse en Internet es como tirar cuatro gotas al mar. ¿Qué tal si buceamos en el contenido existente? ¿Qué tal si desplazamos el texto, si lo hacemos emerger?». Las teorías de la muerte del autor de Barthes, así como su desaparición (Focault, en ¿Qué es un autor?), resuenan en el fondo del océano estético de Goldsmith; imponer un autor al texto es «imponerle un límite» de interpretación, el texto etimológicamente es un tejido, en este caso, un tejido de citaciones que el autor ha sabido unificar, ordenar, fundir, en la voz que escribe. Focault toma de Beckett la formulación del tema cuando habla de la «función de autor»: «¿Qué importa quién habla, dijo alguien, qué importa quién habla?».

Como cualquier conocedor superficial del arte moderno y contemporáneo que esté leyendo este texto sabe, la tradición de reutilización de materiales y apropiación tiene honorables antepasados en paredes y vitrinas de la Academia: así, los collages picassianos, la fountain duchampiana, o el Libro de los Pasajes de Walter Benjamin o las prácticas del grupo vanguardista OuLiPo. Nadie discute aquí que el mérito de estos artistas/escritores es la audaz combinación de referentes, la ampliación del campo de la percepción del espectador más allá de la autoría manual de las piezas, o, en el caso benjaminiano, de los textos. La subjetividad, la expresión individual, no es ya la síntesis de referentes que realiza un autor en su obra (bien sabemos que la originalidad no existe, tan solo la audacia de combinarlos en una nueva fórmula), sino que se muestra en la elección y capacidad combinatoria del comisario o el artista de instalación, en una expresión que podríamos llamar «de segunda mano». La ruptura, aquello que nos obligará a los espectadores a reconsiderar aquello que consideramos «arte», a menudo introduce una brecha de lo real en el territorio de lo simbólico (y viceversa), actitud base de cualquier proyecto vanguardista, y podríamos decir que del proyecto filosófico moderno (¿no debería ser toda vida una obra de arte?, ¿no es la tarea de los artistas darnos herramientas para ello?).

«La idea que tiene la gente sobre el arte es muy amplia, mientras que su idea de la poesía es muy limitada. La poesía es un lugar muy fácil donde entrar y reventar la casa. La vanguardia ama destruir las cosas, y yo soy un vanguardista de la vieja escuela».
Goldsmith a Wilkinson, 2015

Dentro de uno de los reductos más sagrados de la «autoridad», la escritura, Goldsmith nos da el estatus de DJ de la información: «Mi idea de cortar y pegar es el reconocimiento de una nueva realidad. Hablo muy en serio cuando digo que esto es la escritura ahora. Quizás no lo queráis entender así, pero os digo que actualmente el desplazamiento de la información es un acto literario», y matiza más adelante: «la apropiación será una más en la amplia caja de herramientas del escritor».

De un carácter sin duda determinista y optimista por lo que respecta a su visión de la tecnología, «Facebook es la autobiografía mundial», ha acuñado métodos de enseñanza de la literatura tan poco ortodoxos como animar a sus alumnos al flaneurismo digital como fuente de inspiración legítima. Alejándose así del imaginario romántico, Goldsmith compara al escritor a un programador de código (aunque cualquiera que haya tenido que diseñar su propia web, se pregunte si el código puede expresar algo que esté más allá de una orden).

El texto académico, como paradigma de la autoridad, es paradójicamente uno de los exponentes más claros de diálogo intertextual a base de apropiaciones e intertextualidades (desplazamientos de texto), un collage en el que el autor dialoga con la comunidad científica o la tradición bajo un sistema normativo, la cita. El estilo, para Goldsmith, es el modo en que cada uno ordena determinada información. El contexto es aquí el nuevo contenido, «la gestión de la información, su organización y distribución, es lo que distingue mi escritura de la tuya». Así, la hipertextualidad, las redes sociales, el uso de buscadores, webs y apps generan nuevas arquitecturas de distribución de la información, un nuevo espacio de exploración para el poeta: «Internet es el más grande ready-made»

Steal Like An Artist, Austin Kleon

Steal Like An Artist | Austin Kleon, Flickr | CC BY-NC-ND 2.0

Su visión del contexto en las artes visuales, de las que procede por formación, no es poco menos convencional que la de su literatura: «Los museos se han convertido en espacios sociales, nadie mira las obras, la gente como mucho se hace selfies con ellas, y las exposiciones pasan a través de Instagram».

Atendiendo a algunas de sus obras de apropiación, la lectura de este autor nos podría parecer aburrida. Recientemente un periodista del New Yorker le preguntó: «Y si tus libros son tan aburridos de leer, ¿por qué te invitan a dar lecturas en la Casa Blanca?». «Soy un performer carismático», respondió. No le falta razón, por lo que pudimos ver. Lejos de leer tediosas listas o noticias de periódicos, la lectura no fue solo un manifiesto estético, sino que tanto por el carácter casi épico del texto, escrito por el mismo Goldsmith, como por la excelente dicción, fue casi emotiva. ¿Paradoja? Escuchémoslo:

La poesía es poder
El poder de la poesía es su impotencia
Que es la potencia de imaginar
Lo inimaginable
La imposibilidad de la poesía de cambiar nada
Su capacidad es su discapacidad, su intensidad

La inversión de la lógica es su lógica
Es estática, es movimiento
Es empobrecimiento, es riqueza

[…]

Así, la poesía es completamente conceptual
Pienso; existe
Sin permiso, sin preguntar
Sin intermediarios

Porque no hay nada que proteger
Todo está ofrecido para ser tomado

La poesía es completamente romántica
Lo sueño: existe
Soñar es democrático
Todo el mundo sueña, y sueña gratis
No hay nada elitista en el hecho de soñar
Mis sueños nocturnos no son mejores que los tuyos
Mis sueños nocturnos no valen más que los tuyos
Mis sueños nocturnos no son más vagos que los tuyos
Mis sueños nocturnos son tan irrealizables como los tuyos
Son sueños después de todo
Significan mucho para ti y para mí
Pero poco para el resto de la gente

¿A quién le importa, renunciarías a soñar?

La Patafísica es fundacional para la poesía
Es la base del trato:
La ciencia de las soluciones imaginarias a problemas imaginarios es definitiva;
Tus problemas son imaginarios
Así también sus soluciones
Déjalo estar, déjalo ir

Y de este modo
Deja lo ilógico volverse lógico
Lo ilógico como resistencia
Disolución de binarios
Vive en la zona gris
Se invierte la disfuncionalidad
Esta deviene funcional, radical, mutable

Pero la Patafísica es una mala manera de llegar a la justicia social
En un mundo real, soluciones reales son requeridas a problemas reales
Esta no es la función de la poesía
El trabajo de la poesía es empujar los límites de la racionalidad
Con lo ilógico y lo abstracto
Así es como funciona mejor
Toma las calles y grita a todo pulmón por el cambio
Así habrá hechos

Pero no tomes esta poesía del hurto
Porque la poesía
Es ingeniería inversa para la autodestrucción
Bombas explotarán
Pero nadie será herido
Confundir la poesía con la política se debe
a una mala traducción
la ética de la poesía es su a-eticidad
De hecho
Robo sin consecuencias
Maleable, suave, juguetona, especulativa
De hecho, imaginamos un mundo sin ética:
Robamos bancos vacíos por el goce del hurto
Hurto sin consecuencias
Anarquía compasiva
Imaginamos un mundo sin ética
Tenemos pistolas de agua,
¡Alto, esto es un atraco!
Somos portentosas candelas jeffersonianas
Por favor, toma mi llama

[…]

La apropiación tiene tres significados:

Apropiación monetaria
Apropiación estética
Y, directamente, robo
No te confundas, cortar texto
No es cortar carne

[…]

Kenneth Goldsmith

Fragmento de In-utilidad de la poesía, traducción de la autora a partir de la lectura del poeta durante la ceremonia de recepción del premio de honor que le fue otorgado en la feria del libro y el filme de arte FILAF, Perpiñán, junio de 2016.

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