Explorando el formato BookCamp

Proyecto: bookseer.com | Autores: aptstudio.com.

«La idea del Bookcamp está fundada en los principios de la inteligencia colectiva: inclusión, apertura y consideración. Es una jam session cerebral donde el escenario está abierto a nuevas ideas para ser discutidas por personas de diferentes disciplinas, generaciones y áreas de especialización.»
Sean Cranbury, participante del BookCamp Toronto 2009

Una pregunta atraviesa todos los ámbitos de producción cultural: ¿cómo pueden integrarse las dinámicas 2.0 – digitalización de los soportes, intercambio de saber no jerarquizado, público co-creador – para que sean una herramienta eficaz de producción de conocimiento? O más concretamente, ¿cómo se podría optimizar un proceso en el que ya estamos inmersos?

La progresiva implantación del formato de debate “_camp” (de campamento, señalando el carácter informal de estos encuentros) es una de las experiencias exitosas de integración de la filosofía 2.0 como pauta relacional offline. Su iniciador Tim O’Reilly lo ha descrito como “la wikipedia de las conferencias”. Estos encuentros surgidos en el contexto hacker y basadas en la puesta en común de ideas e innovaciones tecnológicas en un entorno dinámico y participativo, se caracterizan por el hecho de que es el público el que genera los contenidos. En estas experiencias que duran un día, los participantes desarrollan el programa inscribiendo sus propuestas en el wiki, una página web editable por cualquier usuario. Estas propuestas llamadas desconferencias; se basan en presentaciones breves de quince minutos que dan lugar a un coloquio, eliminando la habitual separación entre ponentes y oyentes. El ánimo de este formato no es apriorístico sino constructivo, creando contenidos colectivamente.

El primer Foocamp se produjo en el año 2003 y tuvo su adaptación en el ámbito editorial, el Bookcamp, en Rimini el 2008. Habiendo tenido lugar ocho ediciones Bookcamp en diferentes países hasta la fecha, actualmente los Bookcamps afloran espontáneamente por todo el mundo. Hay pocos documentos que muestren el desarrollo de las desconferencias: forma parte de su filosofía el no ser registradas en vídeo –aunque sí pueden incluir participaciones a través de skype y twitter-, pues su razón de ser es el encuentro físico de aquellos que desean compartir ideas. La memoria del BookCamp London (2009) describe un espacio donde se producen varios debates simultáneamente mientras (des)conferenciantes equipados con distintos aparatos de e-lectura, se sitúan alrededor de las mesas polinizando el ambiente con nuevas ideas.

Da la impresión que el “dispositivo”– en apariencia más sujeto a los cambios tecnológicos que el texto- ha sido hasta ahora el protagonista de estos encuentros. El cuerpo del libro y su dispersión digital es un tema que preocupa sobre todo a editores; estos son, en su mayoría, los ponentes y esponsors de los Bookcamps. El conflicto de identidad de las editoriales ante el digital publishing y la autoedición parece predominar sobre la creación en este nuevo contexto. El dilema de cómo rentabilizarla se lee en y entre líneas de todas las ediciones. El debate sigue abierto.

Artistas, escritores, y críticos pueden aportar mucho al debate sobre la relación entre textualidad, creación y medio. Sean autores o editores, las reseñas de los asistentes a Bookcamps expresan el entusiasmo y la emoción de estar viviendo un cambio de paradigma. Las dinámicas 2.0 aplicadas al ámbito educativo ya han producido resultados muy interesantes a nivel nacional, así pues, para sacar conclusiones hará falta una experiencia Bookcamp en nuestro contexto. Esperemos que sea tan positiva como indica la rapidez con la que este género mutante se reproduce.

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