Ciencia ciudadana y las artes

Ciencia y arte pueden reencontrarse de nuevo bajo la ambición de construir una investigación científica rigurosa que sea experiencia en común.

El escultor estadounidense Harold Cousins

El escultor estadounidense Harold Cousins | The U.S. National Archives | Sin restricciones conocidas de derechos

La ciencia ciudadana es una actividad en público y una experiencia en común. Estas características mantienen resonancias con los atributos de una experiencia cultural y una creación artística. Tanto en las artes como en la ciencia ciudadana, se responde a una cierta inquietud y, en ambos casos, se combina aprendizaje, reflexión e investigación colectiva. Las estrategias de la cultura y la creatividad artística pueden resultar más efectivas que las propias de los centros de investigación científica cuando se construye la ciencia ciudadana. El artículo forma parte de una serie de artículos sobre ciencia ciudadana a partir de la experiencia de OpenSystems.

Leonardo da Vinci, que no entendía de disciplinas, leía la palabra «ciencia» como «conocimiento» y la palabra «arte» como el «saber hacer». La pasión por pintar un cuadro con varios elementos naturales podría, por lo tanto, representar toda una investigación científica, mientras que la obsesión que toma forma en un boceto de una de sus máquinas o en una de las láminas de anatomía humana requería de todo un arte del dibujo. Su estrategia, donde arte y ciencia eran prácticas inseparables, rebosa de deseo por aprender y conocer acerca de una infinidad de temas.

Las maneras de Leonardo mantienen un fuerte paralelismo con la tensión que nutre a un ciudadano científico hoy en día cuando se anima en una investigación de ciencia ciudadana. La ciencia ciudadana, si quiere estar atenta a estas pulsiones curiosas o interesadas pero siempre frescamente indisciplinadas, remite a una ciencia vivida en primera persona que se reta a sí misma con un aprendizaje dinámico, contingente y adaptativo, basado en el bagaje vital y la experiencia personal del participante.

Hay toda una constelación de Leonardos en el panorama artístico contemporáneo. La ciencia íntima y personal que desarrollan en su trabajo puede servir de inspiración y referente para refrescar las formas de trabajar de la ciencia ciudadana. Carsten Holler, entomólogo profesional transformado en artista también profesional, presenta en 2015 en la Hayward Gallery la exposición «Decision». La propuesta, presentada como survey show, transforma el espacio expositivo en una serie de «experimentos ambientales» que invita al visitante a actuar como sujeto experimental. La exposición se convierte en un espacio para poner en marcha una investigación colectiva sobre ciencias del comportamiento en un entorno más natural que el de un laboratorio, que es restrictivo y exclusivo.

Carsten Höller: Decision | Isomeric Slides time lapse | #CarstenHollerDecision
Carsten Höller: Decision | Isomeric Slides time lapse | #CarstenHollerDecision

Tomás Saraceno, otro artista que trabaja como un científico, se ha obsesionado con las arañas y las redes que construyen hasta el punto de tener cientos en su estudio de Berlín. En 2018 publica un artículo con científicos en una revista donde ofrece los resultados de su investigación. El artista ha inventado un dispositivo para mapear las redes tridimensionalmente y ha aportado nuevos matices a la topología de estas redes y sobre cómo se construyen. Curiosamente, a los científicos no se les había ocurrido previamente trabajar de esta manera y Nature se hizo eco de este hecho. Por otro lado, el proyecto Aerocene de Saraceno, también presentado en la exposición «Después del fin del mundo» del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, imagina un transporte aéreo sin combustible basándose en las corrientes atmosféricas y los flujos energéticos generados por la rotación de la Tierra y por su relación con el Sol. La exploración, promovida por un colectivo que actúa como grupo de investigación científica, tiene todo el potencial de producir, como mínimo, resultados sorprendentes en un futuro próximo que seguramente también tendrán repercusión en el ámbito académico.

También en el marco de «Después del fin del mundo», entre el otoño de 2017 y la primavera de 2018, se habilitó la «Estación Ciudad». Este espacio de acción ciudadana ocupó temporalmente un lugar comunitario recuperado por vecinos y vecinas del distrito de Sant Martí de Barcelona para dotarlo de un conjunto de infraestructuras. La artista e ingeniera Natalie Jeremijenko la usó como sede temporal de su Clínica de Salud Ambiental, que imaginaba una relación mutualística y de cooperación entre varios agentes con el fin de incidir en la mejora de la calidad del suelo urbano, en el incremento del verde o en la mejora de la calidad del aire, entre muchos otros aspectos. Precisamente, xAire, una de las acciones más exitosas, se extendió por toda la ciudad y recogió medidas de concentración de dióxido de nitrógeno en 725 puntos distribuidos por toda Barcelona. El esfuerzo en extensión y precisión era totalmente inédito en la ciudad.

Con motivo del festival de artes de calle FiraTàrrega y en colaboración con la artista Ada Vilaró, desde OpenSystems hemos explorado las sinergias entre los modos y prácticas del arte de acción (performance) y de la ciencia. Como inauguración del festival del año 2017, Urgent Estimar estudió la toma de decisiones de los espectadores sumergiéndoles en una experiencia de conocimiento y reconocimiento individual. Fomentando una reflexión colectiva acerca de la urgencia de relacionarse, las entradas a la plaza Mayor, donde se desarrollaba el conjunto de la performance, tenían unas estaciones con dispositivos digitales donde las personas podían interactuar entre ellos/as a través de unos juegos. Se planteaban diferentes situaciones, incluyendo una invitación a mirarse a los ojos en parejas. Con un procedimiento similar y también con Ada Vilaró, hemos trabajado con las internas del Centro Penitenciario de Mujeres de Barcelona (Wad-Ras) en el marco del festival Escena Poblenou. Se ha invitado al público de fuera a escuchar la voz grabada de las internas con sus reflexiones y a responder a ellas con una acción a continuación. Apelando al rigor y el orden propio de la ciencia junto con la insubordinación y desobediencia propia de las artes, es entonces posible imaginarse una ciencia ciudadana que provoque una reflexión colectiva sobre una inquietud compartida en espacios públicos no convencionales de la investigación científica.

UrgentEstimar
UrgentEstimar

Esta reflexión es justamente el punto de partida del proyecto ConCIENCIAS en la plaza, cocreado en el marco de la Bienal Ciudad y Ciencia 2019 que organiza el Ayuntamiento de Barcelona. OpenSystems, Nus Cooperativa y el grupo feminista de alumnos y exalumnos de Elisava ideamos una acción teatral y una investigación colectiva con perspectiva de género. Se trataba, en este caso, de conocer las interacciones que se dan en el espacio público cuando los vecinos y las vecinas deben reaccionar ante situaciones de violencias de género. En una plaza, unos personajes y sus monólogos respectivos interpelan a los vecinos y las vecinas con situaciones ante las que los personajes no saben qué hacer. Al mismo tiempo, un dispositivo efímero con tabletas recoge datos y hace observaciones en el marco de una investigación participativa con la implicación de diferentes colectivos de la ciudad. Las intervenciones en las plazas permiten conocer mejor las dinámicas que emergen a nivel colectivo y nuestra actitud individual. Al mismo tiempo, los vecinos y las vecinas toman conciencia y reflexionan gracias a situaciones dramatizadas pero verosímiles, donde los personajes ficticios deben decidir si actúan o no ante situaciones de violencia de género en la calle.

Así pues, la ciencia ciudadana, que incluye la puesta en escena, la motivación, la acción y la exposición pública, reclama transformar el experimento científico en experiencia en común. Dado que las ambiciones por una ciencia vivida de forma colectiva hacen que tengan un difícil encaje en los centros de investigación actual, se puede encontrar una sintonía potente con artistas y centros culturales o museos. Más vivida, cerca del público e íntima, la ciencia, con el conocimiento que genera, será «la hermana de la experiencia», que diría Leonardo. Conviene no olvidar la importancia de un conocimiento vivencial y arraigado. Y, volviendo a recurrir a Leonardo cuando dice que «el estudio sin deseo estropea la memoria y no conserva nada de lo que se consigue», no conviene tampoco perder la emoción y la pasión en una investigación. El deseo en una investigación se multiplica exponencialmente si es participado, tal y como sueña la ciencia ciudadana.


Miembros de OpenSystems que han participado en la elaboración de este artículo: Isabelle Bonhoure, Anna Cigarini, Josep Perelló y Julián Vicens.

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