Ramon Llull y el pensamiento en red

¿Qué es Ars Magna? ¿Qué alcance tenía el sistema lógico-conceptual de Ramon Llull? ¿En qué lenguaje hablaba? ¿Qué mundo permitía crear?

ENIAC fue el primer dispositivo Turing completo que realizaba cálculos de trayectoria balística para el Ejército de los Estados Unidos.

ENIAC fue el primer dispositivo Turing completo que realizaba cálculos de trayectoria balística para el Ejército de los Estados Unidos. Wikipedia. Dominio público.

¿Qué es Ars Magna? ¿Qué alcance tenía el sistema lógico-conceptual de Ramon Llull? ¿En qué lenguaje hablaba? ¿Qué mundo permitía crear? ¿Qué impacto ha tenido en los sistemas lógicos modernos? ¿Qué quieren decir Siegfried Zielinski y Peter Weibel cuando nos afirman que el pensamiento en red abanderado por Ramon Llull ha influido en la concepción de los nuevos media?

El camino que lleva de Ramon Llull a Alan Turing es largo, complicado y lleno de proyecciones condicionadas por la cosmovisión propia de nuestro tiempo. Pero, a pesar de que no todos los estudiosos del filósofo ven a Ramon Llull como un precursor de la informática, sí existe consenso en considerar el Ars Magna —esta obra cerrada hacia 1308 que el pensador presentó en varias fases y versiones simplificadas— como un puntal de la combinatoria y del pensamiento en red.

¿Y qué es el Ars Magna?, os preguntaréis algunos. Pues, a nivel material, son unas figuras, algunas de ellas formadas por discos giratorios que se podían recortar y construir en papel, que permitían desplegar una retahíla de argumentos para confirmar o refutar una proposición original. A nivel conceptual, se trataba de un sistema lógico que debía servir al filósofo para varias cosas: para entender el conjunto de la realidad sin que le quedara ningún elemento para ubicar en el entramado del mundo y así poderlo comprender todo y para superar las barreras del lenguaje para validar o refutar los argumentos expresados en los debates teológicos, científicos y humanísticos de su época. Con este método lógico, Ramon Llull también quería —y este es el tema de este debate inaugural— ir construyendo oraciones complejas conectando conceptos. Pero, ¿hasta qué punto eso es posible?

Según el helenista Raül Garrigasait, el propio Ramon Llull sabía que el arte por sí mismo no podía generar ningún discurso, que la aplicación del arte siempre requiere de una imaginación humana —una imaginación literaria, si lo que se desea es hacer literatura. El arte era una técnica con la que podía hacer operaciones lógico-combinatorias utilizando conceptos, pero no le permitió nunca crear situaciones dramáticas complejas. No deja espacio para los implícitos, las figuras retóricas, la memoria que cargan las palabras, la complicidad de los universos mentales en contacto. En el arte no hay lugar para los elementos que hacen posible superar la letra y crear espacios simbólicos para que con la ayuda del lector ocurra lo inesperado. Por excelente que sea un método de formalización y mecanización, siempre existirá la imaginación humana.

El teórico de los medios alemán Siegfried Zielinski destaca otro aspecto del arte: nos recuerda que para Llull existe un vínculo total entre la realidad y la palabra; una correspondencia entre la estructura del mundo y el pensamiento que tenemos que imaginar como una especie de red por la que podríamos transitar. Según Zielinski, muy influido por la vasta bibliografía de Amador Vega, el arte posee una característica que lo convierte en un método único: la capacidad de captar a la vez los aspectos estáticos de la realidad y de proyectar sus aspectos dinámicos. Es por ello, dice él, que si lo estudiamos y pensamos en él nos da una sensación multimedia.

También Peter Weibel, teórico del arte y rector del centro de referencia ZKM de Karlsruhe, se ha dedicado a reseguir la huella del Ars Magna en algunos sistemas lógico-matemáticos que han venido después. Y no duda en absoluto: la intuición de Llull, según la cual las ideas pueden traducirse a un lenguaje formal, y todo lenguaje formal puede mecanizarse, es revolucionaria. Por ello, anticipándose más de seis siglos a las tesis de Alan Turing, se convertiría en uno de los fundadores de la algorítmica y de la revolución digital.

Bibliografía

  • Garrigasait, Raül. La màquina descriure, publicado en el número 8 de la revista El procés.
  • Zielinski, Siegfried. El lul·lisme, una actitud filosòfica (multimèdia) moderna. Catálogo de la exposición «Ramon Llull, la màquina de pensar» (publicaciones del CCCB).
  • Vega, Amador. Die Sinnlichkeit des Geistigen, die Geistigkeit des Sinnlichen und die metaphorische Sprachverwendung bei Ramon Llull (tesis doctoral, Friburgo, 1992); Ramon Llull and the secret of life (Nueva York, 2003).
  • Weibel, Peter. Ramon Llull and the digital revolutions. Catálogo de la exposición «Ramon Llull, la màquina de pensar» (publicaciones del CCCB).

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