La cultura maker en China (III): Con las manos en la materia, por el progreso económico y social

El aprehender haciendo y la experimentación libre que caracteriza los procesos Maker son las claves para conducir al cambio del «Hecho en China».

Creando con las manos.

Creando con las manos. Fuente: Flickr.

El acento en la innovación de la cultura Maker desarrollada en este país, así como el viraje hacia el mercado propiciado por el encuentro con la economía Shanzhai, hacen de la promoción de los Makerspaces no solo una oportunidad para impulsar la economía del país, sino también una vía de modernización de su sistema educativo, anclado en la tradición y focalizado en el gaokao, las pruebas de acceso a la universidad, que favorece un aprendizaje basado en la repetición de memoria. El aprehender haciendo y la experimentación libre que caracteriza los procesos Maker son las claves para un cambio educativo hacia un sistema capaz de producir una nueva clase productiva, nuevos profesionales que puedan crear y tomar riesgos para conducir al cambio del «Hecho en China», la concepción del país como proveedor de mano de obra barata para las compañías de occidente, al «Creado en China».

De este modo, en 2011, solo un año después de la creación de XinCheJian, las autoridades de Shangai propusieron la creación y financiación de «cien casas de innovación», espacios situados en centros comunitarios destinados al entrenamiento en el uso de herramientas postdigitales. Según David Li, quien colabora activamente en la implementación de estos centros, «Ya existen 72 que están en desarrollo en centros comunitarios alrededor de Shangai. La política mediática de los Makerspaces del ministro Li Keqiang ha atraído la atención hacia esta iniciativa y va a dar lugar a un desarrollo importante durante 2015».

Más ambiciosa es la construcción, en la Universidad Tsinghua de Pekín, del Makerspace más grande del mundo. Un edificio de 16.000 metros cuadrados destinado a incorporar la experimentación con hardware abierto al currículo de todos los estudiantes de este centro, el más prestigioso del país en la formación de ingenieros. Esta universidad también ha creado el «Día de los Makers», el primero de los cuales se celebró el año pasado, un encuentro que, junto con el prestigio asociado a este centro, contribuye a la promoción de la incorporación de la cultura Maker a la educación.

El apoyo gubernamental a la expansión de este movimiento en China también ha hecho posible la instauración de una feria Maker. Las Maker Faires constituyen otra iniciativa asociada a la publicación Make. Iniciados en 2006 en Estados Unidos, estos encuentros se han extendido a todo el mundo, aglutinando workshops, exposiciones y demostraciones relacionados con el DiY Making y atrayendo a aficionados de todo el mundo. La primera Maker Faire de China se celebró en Pekín en 2012 gracias al apoyo de la Liga Joven Comunista, y posteriormente fue trasladada a Shenzhen, donde en la pasada edición atrajo a 30.000 visitantes.




Más mediática fue la visita, el pasado mes de enero, del primer ministro chino al Makerspace Chaihuo de Shenzhen, subrayando la importancia de este movimiento para el desarrollo económico del país, después de que el pasado noviembre el alcalde de esta ciudad, Sahnzhen Xu Qin, publicara la Declaración Global de los Makers, haciendo de esta ciudad un lugar de acogida y promoción de esta nueva cultura productiva.

La interferencia del estado en este movimiento no es exclusiva de este país. La Casa Blanca anunció recientemente la celebración de su propia Maker Faire, así como el apoyo de la administración de Obama a compañías sin ánimo de lucro, para promover este movimiento. En un plano más controvertido, el Programa de Proyectos Avanzados para la Defensa de Estados Unidos (DARPA) está invirtiendo millones de dólares en proyectos surgidos de esta cultura. Este apoyo se sustenta en la reubicación de los Makers como un movimiento económico, una revolución a lo Silicon Valley, en que la cultura Maker se percibe como un nuevo proceso de innovación, basado en la implementación de productos tecnológicos hacia el progreso económico y que la separa drásticamente de los ideales que llevaron a la fundación de los primeros Hackerspaces en Europa. La crítica activa de las implicaciones de la implementación de las nuevas tecnologías en la sociedad, el mantenimiento de una experimentación libre de intereses económicos hacia la creación disruptiva de nuevos procesos sociales y el empoderamiento ciudadano mediante el aprendizaje colaborativo de los procesos materiales que conforman nuestro mundo conduciendo hacia una intervención en el mismo y la independencia del mercado de consumo. La cultura Maker no solo da lugar a nuevos productos, sino también a nuevas formas de trabajo y producción. Convertido en un fenómeno global, en el que ha entrado a formar parte China y su gran infraestructura fabril, este movimiento podría dar lugar a una nueva distribución geopolítica de las fuerzas de producción y económicas.

Pero, al mismo tiempo, en China, donde la implementación de las nuevas tecnologías ha sido guiada hacia el progreso económico y el control y vigilancia de la población, todo ello ha dado lugar a una red de comunicación separada del mundo y férreamente controlada por el estado, donde la libertad de expresión solo es posible en forma de subterfugio. Se trata de un país en que los encuentros civiles son vistos con recelo e imposibles de llevar a cabo sin el apoyo y aprobación del estado, y donde la población se halla sumamente proletarizada, con un sistema educativo anclado en la perpetuación de la tradición y donde se forman a profesionales especializados en detrimento del pensamiento crítico y especulativo. Para esta población ocupada en su subsistencia y en su promoción social, consistente en el acceso al mercado de consumo, el movimiento Maker puede suponer un inicio de apertura y de empoderamiento ciudadano. XinCheJian es un lugar de acogida para gentes de cualquier procedencia: «Estar en Shangai tiene sus ventajas, ya que todo el mundo viene a Shangai. XinCheJian es visitado frecuentemente y nosotros damos una cálida bienvenida a Makers de todo el mundo. Como la ciudad de Shangai misma, XinCheJian ha sido internacional desde el primer día, lo que ha contribuido grandemente a su ambiente lúdico». Cualquiera que se aproxime a este Makerspace se encuentra con una gran familia, internacional, un espacio lúdico donde, al margen de la necesidad y las ofertas de ocio convencionales, se da forma a nuevas ideas siempre con las manos en la materia. Cuando se le pregunta a su fundador qué ha dado lugar a la creación del ambiente de este espacio, responde: «La idea de ser abierto y mantenerlo divertido».

Taller de introducción a Arduino para niños en XinCheJian. Foto cortesia de Sandra Álvaro y David Li.

Taller de introducción a Arduino para niños en XinCheJian. Foto cortesia de Sandra Álvaro y David Li.

Ahora bien, el comprometerse en la producción de cosas de modo colectivo debería dar lugar a la comprensión crítica de cómo estas nuevas tecnologías se implementan en la sociedad. El abrir la caja negra de los aparatos que aparecen completamente realizados  y conforman nuestra cultura los devuelve a su contexto, mostrando los procesos sociales, económicos y culturales que les han dado origen. Un modo de pensar con los objetos, como lo denomina Garnet Hertz, uno de los iniciadores del Critical Making, un modo de pensar la tecnología que se relaciona con los laboratorios creados por Matt Ratto y otros desarrollos surgidos del encuentro de la tecnología e ingeniería con el diseño y las humanidades, como la ingeniería crítica o el diseño disruptivo y ficcional. En China, donde las nuevas tecnologías de información y computación han sido implantadas de modo acelerado al margen de su desarrollo histórico, se está generando una cultura cuyo contexto es más difícil de rastrear. Centrados en el avance hacia una nueva sociedad basada en la innovación y el progreso económico, la reflexión humanística de los efectos teóricos y sociales de la implementación de estas tecnologías queda por hacer. Y ello está sumiendo al país en un avance ciego que ignora qué sociedad está creando.

* Entrevista realizada a David Li en marzo 2015.

Ver comentarios0

Deja un comentario

La cultura maker en China (III): Con las manos en la materia, por el progreso económico y social