Multicine

Un cine inteligente donde la proyección la autogenera un algoritmo controlado por las emociones y las respuestas, monitorizadas, del público.

Espectadores con gafas 3D, 1980-1995

Espectadores con gafas 3D, 1980-1995 | Burns Library, Boston College | CC BY-NC-ND 2.0

La multipelícula se emitía cada jueves a las cuatro de la tarde. Ese jueves un fallo en el registro en línea había permitido la entrada a un grupo demasiado numeroso de restauradores de papel de Hollowbridge, que estaban allí más por refugiarse del intenso calor que por lo que se anunciaba como el mayor éxito del cine autogenerado. La proyección, creada mediante un algoritmo diseñador de historias y personajes controlado por las emociones del público, satisfacía de media al 75% de la audiencia –veinte puntos por encima de los logros del cine convencional– para orgullo del primer equipo de programadores que había conseguido interpretar con sentido único las lecturas de multitud de sensores de movimiento, pulso y sudoración acoplados a las butacas. El aire acondicionado se encargaba de templar las respuestas de la sala en caso de que una excesiva disparidad en el registro de emociones mantuviera al algoritmo en un bucle de situaciones posibles sin optar por un giro argumental decisivo. A las cinco de la tarde, y sin contar con la ayuda de un aire acondicionado dedicado en exclusiva a combatir las altas temperaturas, el algoritmo tuvo que enfrentarse en solitario a la tarea de elegir el camino al desenlace, lo que consiguió, y con una eficiencia sin precedentes, gracias a la tan extraordinaria como inesperada homogeneidad de los espectadores de ese día. Los pocos que no pertenecían al grupo de Hollowbridge comenzaron a abandonar la sala pasadas las seis y media, pero el sistema parecía haber dado con la trama perfecta para todos los demás, que no encontraron razón para levantarse de sus asientos. Y allí siguen, insensibles a las imágenes que les llevaron a la gloria y que se suceden ahora tan monótonas como ellos, en perfecto estado gracias a un aire acondicionado forzado a operar a dieciocho grados bajo cero. Los familiares de las víctimas han solicitado ser satisfechos así por los perjuicios de la pérdida.

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