Públicos en acción

Crónica del taller «Públicos en Acción» que tuvo lugar en las jornadas de actividades organizadas alrededor de la entrega del Premio a la Innovación Cultural.

Carrera de chicas, 1908-1913, Canada.

Carrera de chicas, 1908-1913, Canada. Fuente: Library and Archives Canada.

Con motivo de su vigésimo aniversario, el CCCB convocó el Premio Internacional a la Innovación Cultural. Esta edición estuvo centrada en el concepto de públicos. Después de analizar más de un centenar de propuestas recibidas, se observaron algunas constantes comunes: permeabilidad, comunicación y movilidad. Estos fueron los ejes que articularon el taller «Públicos en Acción» que tuvo lugar en las jornadas de actividades organizadas alrededor de la entrega del premio. Ha quedado claro que el público ha dejado de ser un ente pasivo para pasar a ser participativo y, al mismo tiempo, complejo y fragmentario.

Hace más de seis años que desde el CCCBLab se trabaja y explora el mundo del público participante, en su momento el 2.0, después la tendencia co-, el prosumer, el activista… Toda esta transformación implica, o debería implicar, un cambio de mentalidad, resultado de una crisis no solo económica, sino también social, ecológica y ética. Aún así, la masificación, las modas y las lecturas superficiales también tienen su espacio en esta tendencia global. Podríamos decir que los cambios han entrado por dos puertas: las de aquellos que necesitaban una desjerarquización de la sociedad y las de aquellos que querían seguir haciendo más de lo mismo, pero con mayor éxito o en formatos más numerosos, y se apuntaron al carro de la participación con la intención de hacerse más populares e incrementar «ventas», ya sean tangibles o intangibles.

Cuando hace unos años hablábamos del 2.0, mencionábamos el posible riesgo de quedarnos en un simple «Me gusta» y bromeábamos con el concepto de Participación a la Facebook. Actualmente las redes sociales se han extendido tanto que esa participación más superficial se ha convertido en algo tan común que ya no la cuestionamos. Pero si la semilla de la participación, aunque sea una participación sutil y discreta, casi imperceptible, la dejamos crecer hasta que esta llegue a ser un árbol… ¿no será el árbol de la co-creación y las estructuras transversales? Si dejamos evolucionar esta tendencia, esta nueva mirada, llegamos a la primera puerta: una progresiva desjerarquización de la sociedad, de las instituciones, de la cultura… Y eso no es tarea fácil, ni era la puerta que todos habían escogido. No quisiera ser derrotista, pero, seis años más tarde, la co-creación se encuentra con algunos obstáculos importantes: logramos parcialmente el reconocimiento de las múltiples autorías, pero ¿solucionamos el dilema de los retornos?; creamos canales de comunicación abiertos a todos, pero ¿hay alguien que esté escuchando el diálogo? ¿Hemos aprendido a dialogar? Todos nos hicimos más «modernos», pero entendimos de verdad que entonces se trabaja por proyectos, en equipos transdisciplinares, se contribuye, se suma, se valora el proceso, existe un objetivo común… ¿o seguimos fragmentando, imponiendo y jerarquizando? De hecho, estos fueron los tres ejes de conflicto que aparecieron y se repitieron en los proyectos presentados al certamen: Permeabilidad, Comunicación y Movilidad.

Y precisamente estas fueron las líneas que el CCCB LAB me propuso trabajar en el taller Públicos en acción que formaba parte de la programación de actividades en torno a la entrega de premios celebrada durante los días 9 y 10 de junio, impartido por La Mandarina de Newton.

Participantes durante el taller «Públicos en Acción»

Participantes durante el taller «Públicos en Acción» [CCCB © Miquel Taverna, 2015].

El Taller: Públicos en acción

Después de haber realizado muchos talleres en colaboración con el CCCBLab, se imponía un taller de reflexión sobre estos conceptos y prácticas, y estos tres ejes sirvieron para estructurarlo. Permeabilidad o paso de contenido, personas y dinámicas de dentro hacia fuera de la institución y viceversa. Por eso, se trataba de una convocatoria abierta, en la que se animaba a los participantes a «entrar y salir» con sus ideas, saberes y preguntas. La Comunicación nos ha ido llevando a nuevos territorios con canales, formatos y reglas distintos. De ahí que en el taller decidiéramos proponer a los participantes que presentaran sus proyectos en un formato cada vez más accesible y frecuente: las cápsulas audiovisuales.

Decidimos partir de un proyecto del CCCB ya realizado, la exposición «Pantalla Global», comisariada en 2012 por Gilles Lipovetsky, Jean Serroy y Andrés Hispano, para trabajar y discutir un abanico de posibilidades y llegar a nuevas soluciones. «Pantalla Global» nos ofrecía la posibilidad de volver a trabajar una serie de cuestiones relevantes: ¿Cómo hemos llegado a vivir en un mundo tan adicto a las pantallas (la televisión, el ordenador, el móvil, el despertador, los espacios de anuncios, las pantallas que informan de trenes, autobuses y vuelos, etc.) y saturado de cámaras? ¿Cómo sobrevivimos en este ambiente? ¿Cómo gestionamos toda esa información? ¿Cuántas de esas pantallas son 1.0? ¿Y cuántas 2.0? ¿Qué diferencias nos aportan? ¿Cómo nos benefician? ¿Cómo nos complican? ¿Cómo nos transforman?

Los proyectos que se trabajaron fueron:

1. Construir un kit de herramientas para la co-creación de exposiciones

Esta propuesta supone un buen destilado de estos años de reflexión y trabajo. De hecho, me gustaría destacar el proyecto Expolab: de la contemplación, a la participación, y más allá, ideado y dirigido por La Mandarina de Newton en el año 2010. La idea clave de Expolab era crear un laboratorio expositivo que explorara la democratización de las exposiciones y los comisariados mediante la co-creación de una exposición de tecnología. Colaboramos con el Tech Museum de San José (California) y su línea del Tech Virtual, cuna profesional de Nina Simon, quien también participó en esta entrega de premios con una charla dinamizada por Conxa Rodà. Además, sería interesante destacar el proyecto Science of the City o el propio proyecto virtual de Pantalla Global.

2. Distribuir la cultura urbana para que sea descubierta por el ciudadano casi por azar

Invertir el hecho de que sea el visitante quien va en busca de la «cultura» por una «cultura» que es encontrada por el visitante en su vida cotidiana.

Valoramos cada vez más el conocimiento in situ, sin intermediarios. Del mismo modo, cada vez es más habitual ver un espectáculo de danza en el metro, en un mercado o en un museo. La iniciativa anual Mostra In Situ, en la que colaboramos con la pieza Dia Zero de Anna Rubirola, quiere dar visibilidad, reconocimiento y contexto a la creación independiente en el ámbito de las artes del movimiento en Cataluña y, con esa voluntad, traslada a los coreógrafos e intérpretes a lugares cotidianos para el público, en lugar de llevar al público a la sala de teatro.

3. Generar una pieza o instalación que se nutra de las interacciones de las personas creando redes y vínculos

Esta propuesta nos recuerda a un proyecto de la pareja artística Christa Sommerer & Laurent Mignonneau, dos personas muy reconocidas e innovadoras dentro del panorama internacional del media art, el arte interactivo y la transdisciplinariedad, otra palabra clave en esta nueva era. El proyecto en concreto sería la pieza Eau de Jardin, enmarcada dentro de la exposición Sistemas Vivos. Christa Sommerer & Laurent Mignonneau, inaugurada en Arts Santa Mònica en el año 2011.

4. Organizar un Gran Hermano CCCB

Taller «Públicos en Acción»

Taller «Públicos en Acción» [CCCB © Miquel Taverna, 2015].

Esta propuesta es quizá la más atrevida. Y me hizo pensar en un proyecto casi tan transgresor como el que se planteó durante la sesión: Kukuxumusu Relocated. Durante dos meses, 22 trabajadores de Kukuxumusu hicieron de la Galería Moisés Pérez de Albéniz de Pamplona su lugar de trabajo. Este proyecto artístico sobre la obra de Mikel Urmeneta, uno de los tres fundadores de Kukuxumusu, sirvió como punto de partida para realizar un trabajo de exploración organizativa: convertir la empresa en un obra de arte expuesta en una galería fue una extrapolación del concepto de ready made bastante extrema. La exposición estuvo conectada a Internet durante el tiempo que la exposición permaneció abierta y se podía seguir a la empresa y a sus trabajadores las veinticuatro horas del día. Bastaba con conectar la cámara 3, cuando había una reunión, para poder ver y escuchar a los directivos, clientes, proveedores y licenciatarios discutir sobre temas altamente relevantes para la empresa. Y también se podía observar in situ cómo trabajaban esas 22 personas. El público no podía nominar, pero lo cierto es que esa empresa se encontraba en una situación complicada y se había hecho un ERE de trabajadores. De esta aventura, resurgió un nuevo Kukuxumusu muy distinto al que había entrado.

Son muchos los años de trabajo y reflexión, los proyectos realizados, las ideas por implementar y las referencias a partir de las cuales seguir creciendo… Quedan conflictos por resolver y el cambio es tan profundo que siempre hay nuevas preguntas por responder y soluciones que encontrar para seguir desarrollando un nuevo paradigma, más transversal, democrático y evolutivo.

¿Estamos preparados para el viaje?

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