Pedro Inoue «Ya no existen observadores inocentes»

Hablamos con el director creativo de la revista Adbusters, que desgrana la relación entre narrativa y política, ciencia ficción y realidad, e izquierda y cultura pop.

Pedro Inoue

Pedro Inoue | © Pedro Inoue

Pedro Inoue es director creativo de la revista Adbusters, que usa el lenguaje de la comunicación de masas y la publicidad para criticar la cultura consumista. Lo que se planteó como una entrevista ha terminado convirtiéndose en una conversación por Telegram de tres meses, sobre códigos, cultura y política.

Una de las cosas que demuestran que el debate sobre lo digital vs. lo analógico puede llegar a ser ridículo es que hay determinadas experiencias que siguen siendo imposibles de trasladar de un lado al otro. Es imposible capturar en un story de Instagram cómo hemos vibrado con el concierto de nuestra banda preferida. Es imposible trasladar un gran hilo de Twitter a un entorno analógico y definitivamente es imposible resumir en 1.500 palabras una conversación con Pedro Inoue, director creativo de Adbusters.

Es una persona con la que puedes mezclar, en una conversación (sin ser naíf y sin reducir un ápice de profundidad en cuánto a análisis político), temas que van del suicido de Kurt Cobain a Stranger Things, desde Trump como icono pop hasta el escritor T. J. Demos. Pedro Inoue es un libro. Pero no uno cualquiera. Uno desbordante, lleno de hipervínculos. De notas a pie de página con sus correspondientes notas sobre las notas. Un viaje a través de lo político de las prácticas culturales y de lo cultural en la política.

En mayo le propuse hacer la entrevista de la siguiente forma: yo le enviaría notas de voz de Telegram que él iría contestando de forma asincrónica. Sabía que para una persona como él, que viaja mucho, esto le facilitaría acomodar el proceso a su día a día, y al mismo tiempo a mi me permitiría un marco conversacional menos presionado que «hacer un skype de una hora». Lo que no imaginaba es que nos intercambiaríamos mensajes de voz durante tres meses hasta llegar a un punto en el que yo me viera obligado a abandonar la convención periodística de tener que llamarle «Inoue» o «Pedro Inoue» para llamarle «Pedro». Pero no hemos venido aquí a hablar de nuestra incipiente amistad. Hemos venido a hablar de La Realidad™.

This Is America | Childish Gambino
This Is America | Childish Gambino

«Han dejado de existir los observadores inocentes»

Nuestra conversación usó como punto de partida el videoclip/canción «This is America», de Childish Gambino. Pedro tiene claro que la pregunta inicial a hacerse es: ¿cómo podemos NO hablar de «This is America» de Gambino?

Da la sensación de que no importa si es bello o feo. Lo único que importa es que genera una atracción (…). Vivimos en la economía de la atención y al final lo que dicha atención y dicha atracción generan es la necesidad de participar, de discutir, de tratar de entender qué carajo nos está contando Gambino. Por lo tanto es muy interesante porque se trata del contexto y no simplemente de la estética. No es algo que tú consumes pasivamente. Está claro que los medios que estamos creando están pensados para participar, comentar, etc.

En ese sentido, hay algo interesante. La narrativa no es tan evidente. Está pensada para ser descifrada y generar esa participación:

Lo realmente genial de «This is America», de Gambino, es que no creo que tenga una trama. Se trata más de entender cómo funciona Internet y disponer en el vídeo diferentes símbolos que significan diferentes cosas para diferentes personas. Y esto es interesante porque también va de asumir que acerca de una pieza de arte no habrá una sola crítica, sino miles. Y por supuesto estas personas que participan en la obra la están continuando.

Todas las personas estamos invitadas a participar. Y para Pedro esto es la prueba de que algo ha cambiado radicalmente: «Han dejado de existir los observadores inocentes. Todos estamos involucrados en política y en el mundo jodido que nos ha tocado vivir. Y de ahí que ahora las celebrities y personas con millones de seguidores se sientan interpeladas a tomar posición y a decir qué piensan sobre cierto tipo de cosas. De repente ves a Leonardo di Caprio lanzando mensajes ecologistas que hasta ahora habían sido narrativas que eran discutidas por activistas y sectores marginales de la sociedad.»

The Handmaid’s Tale
The Handmaid’s Tale

«La ciencia ficción puede intervenir en la realidad más que la propia realidad»

No es complicado para Pedro deslizarse hacia cualquier objeto de la cultura popular que pueda servir como excusa para hablar de temas políticos. Era evidente, por tanto, que debíamos hacer un alto en el camino con The Handmaid’s Tale:

Realmente estamos cansados de estos papers académicos y científicos con narrativas muy normativas y serias. Nos pone la ficción porque la mejor crítica que se ha hecho a la administración de Trump hasta ahora ha sido The Handmaid’s Tale. Escritores como Ursula K. Le Guin o William Gibson hacían ciencia ficción basada en el mundo que estaban viviendo para a partir de ahí crear distopías o utopías. Quizás lo que debamos repensar es qué papel quieren tener los activistas en relación a la ciencia ficción o incluso cómo ser más comerciales para hacer llegar sus mensajes a otros lugares.

Un escritor que le interesa ahora mismo es T. J. Demos, un historiador y crítico cultural que teoriza sobre arte contemporáneo, cultura visual y la relación de ambos con la globalización, la política, las migraciones o la ecología. Pedro lo cita para reforzar la idea de que el movimiento feminista y el #metoo sí han conseguido conquistar espacios en la sociedad gracias a que se han popularizado y se han hecho mainstream: «Ahora todos esperamos ver en películas de Hollywood o incluso empieza a verse en las empresas cuál es la perspectiva feminista. Se han convertido en la nueva normalidad. Lo que quizás me parece interesante resaltar y que da para reflexionar es por qué no ha ocurrido lo mismo con el anticapitalismo.»

Comandanta Ramona #MujeresQueLuchan
Comandanta Ramona #MujeresQueLuchan

«Las empresas que gestionan las redes sociales no están preocupadas por el futuro de la humanidad, están preocupadas por generar más beneficios»

Al trasladar la conversación hacia cómo los sectores progresistas de la sociedad (especialmente aquellos que estuvieron involucrados en el 15M, Occupy Wall Street y otros movimientos similares, o se sintieron conmovidos por estos) no esperaban un giro que provocara la victoria de Trump, el Brexit y otros acontecimientos por el estilo, resulta inevitable hablar de redes y polarización. Pedro tiene clara la tesis: «Hoy todo se hace para sacar beneficio. Cuantos más clics, más beneficio. Las redes sociales son en parte una trampa, porque las empresas que las gestionan no están preocupadas por el futuro de la humanidad, están preocupadas por generar más beneficio. Cuando alguien está enfadado o apasionado hace más clics. Y al final el dinero que se genera va para quienes ya sabemos.»

Vivimos acelerados. Pedro llama a esto un «sistema hyper-mode» en el que quizás sería bueno fijarse en quienes aconsejan desacelerar: «En la primera intervención de la comandanta Ramona ya dijo que los zapatistas proponían explorar un tiempo lento, recuperar el verse las caras, el hablar, el hackear ese sistema acelerado en el que vivimos.» Sin embargo, esta utopía tecnocrítica no se lleva bien con la conciliación, y le recuerdo a Pedro que al final la precariedad es global y lo digital a veces es usado por aquellos que no pueden asistir a largas asambleas porque tienen que cuidar a otras personas.

Dentro de la pésima noticia que supone la polarización y estas batallas narrativas, Pedro encuentra algo singular en ella: «Creo que lo único interesante de Trump o del Brexit es que estos incidentes políticos han dibujado líneas rojas. La gente estás más politizada y hay personas movilizadas contra la supremacía blanca, contra el racismo o contra la misoginia y el machismo.» De hecho, cree que esto sitúa a la ciudadanía en un lugar en el que resulta complicado no participar: «Ya no hay más observadores inocentes. Todo es más obvio. Justo por eso me encanta la ciencia ficción: es un espacio para pensar cuál es nuestro futuro.»

Adbusters #120 | Inoue

Adbusters #120 | Inoue | © Coletivo

«La resistencia tiene que volverse más pop»

En la lucha por generar hegemonía cultural a través de la narrativa y en la pugna digital entre la derecha y la izquierda por ver quién impone sus relatos, Pedro cree que la izquierda podría explorar mucho más los formatos y las historias que emergen de la cultura popular. Entendiendo la cultura popular, claro está, como un espacio donde hay contenidos que viajan de lo mainstream a los memes activistas y viceversa.

En esta interpretación, la industria no es una máquina infalible que siempre gana y que no se deja afectar. Lo que precisamente está demostrando el feminismo es que pueden ocuparse espacios allá donde hay personas famosas, narrativas masivas, etc. Evidentemente siempre habrá contradicciones, usurpaciones o interpretaciones sesgadas; pero Pedro considera que es más contraproducente no aceptar que necesitamos hacer uso de esas narrativas para cambiar la sociedad: «Vivimos inmersos en la cultura popular. La resistencia debería volverse más pop. Si pensamos en Star Wars, hay muchas metáforas que se podrían reinterpretar para generar una narrativa activista.»

Para Pedro, este rechazo por parte de parte de la izquierda a relacionarse con lo mainstream y a tratar de mantener una pureza discursiva ha hecho mucho daño:

Yo crecí conociendo al Che Guevara porque aparecía en un anuncio de una bebida de cola. La imagen ha ganado. Ese sentido de la pureza y esa necesidad de narrarse «al margen del sistema» me parecen absurdos. Como decía Mark Fisher, el único momento en el que realmente puedes escapar del sistema y sus intentos por exprimirte para sacar beneficio es cuando estás muerto. Sinceramente creo que si se trata de denunciar a una gran compañía porque ha robado una idea, de acuerdo, seamos críticos con el mainstream. Pero cuando se trata de narrativa generada por activistas, creo que habría que abandonar la idea de la pureza y hacer lo que se puede con todo lo que tenemos a nuestro alrededor. No creo que haya otra opción.

La emotiva canción de la marcha de mujeres de Bilbao | Verne
La emotiva canción de la marcha de mujeres de Bilbao | Verne

«Quizás la próxima gran batalla deba ser el medio ambiente»

Vivimos en una contradicción permanente: lo digital y la tecnología nos preocupan porque nos espían, trafican con nuestros datos, la polarización cada vez es mayor… pero también descubrimos cada día la potencia de los memes como herramienta política para cuestionar las normas sociales, nos organizamos colectivamente en redes para luchar por lo que consideramos justo y seguimos tejiendo un mundo en común a través de la tecnología y a pesar de ella. «Vivimos en una beta permanente y creo que la clave para que vuelva a haber un cambio social es estar abierto a ello. No hay una sola batalla, hay miles.»

O millones. Pero al final somos finitos, vulnerables o interdependientes. Y sin siquiera preguntarle por ello, el propio Pedro intuye que, considerando que el feminismo va ganando, la próxima gran batalla ha de ser la del medio ambiente: «En Adbusters nos gusta permanecer preguntándonos cuál es la siguiente gran batalla. Cual es el siguiente mensaje que podemos conectar. Y yo veo conexiones entre Standing Rock y las marchas feministas del 8 de marzo. Quizás el medio ambiente es aquello que pueda conectarnos a todos. Quizás es la jodida batalla de las batallas. No lo sé, pero quizás sí.»

Adbusters es ya una leyenda en el mundo del arte y el activismo. Pero detrás de las instituciones y de las marcas lo que suele haber son personas. Pedro es claramente un ejemplo de ciudadano en el que se mezcla un activista, un artista y un investigador, un agente inquieto de la sociedad civil que ha sabido combinar ejemplarmente la reflexión con la acción, la teoría con la práctica. Y, sobre todo, una persona que tiene muy claro que no se trata de generar una narrativa que se oponga a lo mainstream y a lo popular, sino de jugar y experimentar para conseguir hackear el sistema infiltrando mensajes subversivos usando su mismo lenguaje.

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