La riqueza de las redes

Reseña del libro "La riqueza de las redes. Cómo la producción social transforma los mercados y la libertad", de Yochai Benkler, editorial Icaria.
Redes extendidas en un muelle de la costa del Pacífico, Canada, 1963.

Redes extendidas en un muelle de la costa del Pacífico, Canada, 1963. Fuente: The National Archives UK.

Reseña del libro La riqueza de las redes. Cómo la producción social transforma los mercados y la libertad, de Yochai Benkler, recientemente publicado en castellano por la editorial Icaria, que presentamos en el CCCB en el marco de la charla Procomún, espacio público en red y geopolítica de Internet con el autor el próximo 25 de febrero de 2015. La obra analiza las formas en que las tecnologías de la información posibilitan formas extensivas de colaboración que pueden tener consecuencias transformadoras para la economía y la sociedad, tales como los casos de Podemos a nivel político o Wikipedia y Uber a nivel económico. Yochai Benkler es codirector del Centro Berkman de Internet y Sociedad de la Universidad de Harvard.

El surgimiento de la economía de la información en red y la producción entre iguales basada en el procomún

En 2006 La riqueza de las redes (en su edición en ingles) desempeñó un papel central al llamar la atención del mundo sobre un fenómeno desconocido para amplísimos sectores de la población. Posiblemente no fue el primer texto, pero sí el primer libro de referencia que explicaba lo que era la producción colaborativa emergente y ofrecía recursos para interpretarla y entender su potencial. Su mensaje principal era «¡Eh! Aquí esta pasando algo y no es anecdótico. Aumenta los potenciales de libertad y autonomía y desplaza el equilibro de poderes entre mercado, Estado y sociedad civil». Años después de la primera edición de la obra, y gracias también a ella, ya no son tan pocos los que intuyen o se interesan por la importancia política y económica de la producción colaborativa. Hoy Wikipedia es la quinta web más visitada del mundo y está traducida a 287 idiomas. El FLOSS ha transformado la industria del software y es la referencia mayoritaria en algunas de las capas que hacen posible la red. Tal y como Benkler pronosticaba, con el tiempo la producción entre iguales basada en el procomún se ha expandido enormemente, y hoy se aplica al open mapping, al crowdfunding o a la producción de open hardware, de lo cual Benkler se ha hecho eco en estudios posteriores. Recientemente con el trabajo en el que colaboramos P2Pvalue. Más allá de su impacto económico, el potencial de la producción entre iguales basada en el procomún ha calado en las instituciones políticas. La Comisión Europea ha reconocido la importancia de lo que en el marco de la comisión se ha dado en llamar «innovación social», haciendo de ella el eje central de la estrategia de Europa hasta 2020.

Los cambios que se han dado desde 2006 y que han contribuido a reforzar el argumento de Benkler son de diferente naturaleza. Factores económicos, ecológicos y tecnológicos han favorecido la creciente importancia de la producción social. La «crisis» económica de 2008 puso en tela de juicio la ideología económica neoliberal y acrecentó el interés por modelos alternativos; la crisis del sistema político y del sistema de bienestar ha dado alas a nuevas formas organizativas para el campo político, pero también para cubrir las necesidades de amplios sectores de la población que quedan fuera del mercado laboral o del amparo de las políticas sociales; el cambio climático y la necesidad de repensar la sostenibilidad del sistema de producción y reducir el consumo de recursos han favorecido modelos de compartición, y la mayor difusión de las nuevas tecnologías ha ampliado los sectores de población susceptibles de participar en experiencias colaborativas apoyadas por la red. En conjunto, estos macroprocesos han favorecido las condiciones para nuevos espacios para la innovación, y para el aumento de la importancia de la sociedad civil como actor y fuente de modelos alternativos de organización, en contraste con los dos modelos de referencia de Estado y mercado, como ya apuntaba Benkler en 2006.

Portada del libro "The Penguin and the Leviathan: How Cooperation Triumphs over Self-Interest" de Benkler

Portada del libro “The Penguin and the Leviathan: How Cooperation Triumphs over Self-Interest” de Benkler. Fuente: Harvard University.

De este modo, el mensaje central del libro ha ganado validez con el tiempo –y lo que parece un guiño del destino, su traducción al castellano llega en el momento preciso de gran efervescencia social que reclama el procomún–, pues con el tiempo la obra también ha adquirido, por lo menos, nuevos significados. Destacar la importancia de los casos clásicos, Wikipedia y FLOSS, como Benkler hace en su obra, podría ser la clave para avanzar en el contexto actual para redireccionar una evolución corporativa no mercantil del fenómeno que corre el riesgo de desvirtuarlo. Sirva como indicador que Wikipedia es la única web que no sigue un modelo de gobernanza corporativo de las cincuenta más visitadas en el mundo y que suponen una parte sustancial del tráfico en la red. En este contexto, el hincapié que Benkler hace en los casos de FLOSS y Wikipedia gana un nuevo significado: la necesidad de volver a estos clásicos para darle la vuelta a la predominancia de los modelos corporativos en la evolución de la producción social, lo que podría ayudarnos, por ejemplo, a repensar modelos de gobernanza de servicios como Uber.

Procomún en Benkler

Benkler –en línea con otros juristas que retoman el concepto de procomún como Lessig (aunque, bajo otros aspectos, hay claras diferencias respecto a Laurence Lessig, promotor de las licencias Creative Commons) u otras autoras como Carol Rose (y su comedia de los comonns)– entiende el procomún como acceso abierto. Aquellos recursos que dotan a las personas de la libertad de usarlos, sin que nadie pueda mediar en el acceso que tienen a los mismos, o respecto al uso que pueden hacer de ellos, se caracterizarían como procomunes. De tal manera, esta visión nacida principalmente de ciberjuristas no pone el acento en las condiciones de producción del recurso o de la forma de agrupación colectiva, sino que apunta a las condiciones de acceso de los individuos. Se centra en la libertad entre individuos. Esta visión del procomún como acceso abierto contrasta con la de la escuela de Elinor Ostrom, Premio Nobel de Economía 2009 (cuya visión se nutre de los commons naturales). Para Ostrom, el procomún se refiere a un modelo de gobernanza del recurso, en el que los individuos de un grupo pueden intervenir al definir las reglas de su interacción en torno al recurso común que comparten. Benkler no se opone a la visión de Ostrom, pero considera que es necesario desarrollar una teoría de los commons que integre ambas, pues la visión de Ostrom es aplicable solo a un numero muy reducido de casos y no se acomoda suficientemente al carácter abierto de los commons digitales, en los que no es fácil definir un «sujeto» concreto y estable sobre el que recaería la gobernanza. Además, considera más importante centrarse en las relaciones que en el recurso: esto es, sobre el carácter abierto y libre del entorno de relaciones, que no sobre la naturaleza (no excluible y rival) de los recursos, como para Ostrom. A Benkler le preocupa que restringirse a la visión de Ostrom dejaría fuera recursos centrales del sistema (desde los caminos hasta Internet), limitando la capacidad de impacto de la promoción del marco de los commons.

La creación de una esfera pública en red

En la segunda parte de esta obra, Benkler se refiere a las implicaciones políticas de la emergencia de un nuevo entorno informacional, y la creación de una esfera pública en red que favorecerá nuevas formas de acción colectivas y un nuevo equilibro de fuerzas en la influencia sobre la definición de la agenda política y de las políticas públicas. La evolución en este campo desde 2006 parece darle la razón. La emergencia de la Primavera Árabe, el 15M, Occupy Wall Street, y la larga lista de países de la reciente ola de movilizaciones políticas, así como de las nuevas formas de organización de «partido» como Syriza en Grecia, los casos latinoamericanos, o los más cercanos Guanyem o Podemos aquí, dan cuenta de la validez del argumento. Más allá de las formas de movilización política emergente, en La riqueza de las redes así como en sus trabajos posteriores, Benkler se ha centrado en investigar las cualidades democráticas de la esfera pública en red como espacio de debate entre actores políticos convencionales y no convencionales. Más recientemente, defendiendo el carácter democrático de organizaciones como Wikileaks, o a partir de estudios de caso como la movilización en torno a la ley SOPA (la «Ley Sinde» en Estados Unidos), Benkler ha dado cuenta de en qué medida la esfera pública en red favorece una mayor pluralidad de voces y la posibilidad de impacto político de actores no convencionales, y en última instancia el empoderamiento de la sociedad civil.

Portada de “Social Mobilization and the Networked Public Sphere: Mapping the SOPA-PIPA Debate”, de Yochai Benkler, Hal Roberts, Rob Faris, Alicia Solow-Niederman i Bruce Etling.

Portada de “Social Mobilization and the Networked Public Sphere: Mapping the SOPA-PIPA Debate”, de Yochai Benkler, Hal Roberts, Rob Faris, Alicia Solow-Niederman i Bruce Etling. Fuente: Harvard University.

La geopolítica de Internet

Por último, Benkler nos presenta un análisis de la economía política de Internet –así como de los grandes tendencias de desarrollo– y el entramado de intereses geopolíticos que están tratando de impactar en su gobernanza y evolución. Con particular atención a la potencialidad de la tecnología basada en modelos descentralizados y los espectros abiertos.

Su visita a Barcelona el próximo 25 de febrero es una gran ocasión para repensar a partir de sus trabajos la «transición» en la que parece que estamos inmersos.

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