La otra red tras la gran muralla (II)

Chinanet es una Internet autónoma, separada del mundo y caracterizada por un uso distinto, más cercano a la performance que a la participación.

La Gran Muralla China a Nankou, 1920.

La Gran Muralla China a Nankou, 1920. Fuente: The National Archives UK.

Con más de 564 millones de usuarios, China cuenta con la mayor red de ciudadanos conectados del mundo. Internet se implantó en China en el año 1994, encauzando con el proceso de reforma iniciado después de la Revolución Cultural. La economía de mercado socialista consiste en la apertura del país a capitales extranjeros y la implantación de las nuevas tecnologías. Una política que dio lugar a lo que Rodney Wai-chi Chu y Chung-tai Cheng denominan «doble conmoción» (double juggernaut), la acelerada y simultánea capitalización y cibernetización del país. La segunda parte de este artículo analiza el desarrollo del Chinanet, una Internet autónoma, separada del mundo y caracterizada por un uso distinto, más cercano a la performance que a la participación.

El Chinanet es un espacio lúdico en el que los usuarios pasan una media de 20,5 horas semanales, conectándose principalmente desde el hogar (el 91,7%). El uso de los cibercafés, un espacio de promoción y acceso habitual al principio de Internet, ha descendido desde que los ordenadores y el servicio se han hecho más accesibles, pero, lejos de desaparecer, como en otros países, estos espacios siguen siendo lugares de encuentro para jóvenes que acuden a jugar en línea, manteniendo una tasa de conexión de un 32,4%. Entre las aplicaciones más utilizadas, ya hemos citado la mensajería instantánea, que es usada por el 82,9% de la población, frente al declive del correo electrónico, solo utilizado por el 44,5%. A esta la siguen el uso de buscadores, la música en línea –435 millones de usuarios–, los blogs personales, los vídeos, los videojuegos, y los microblogs, que cuentan con 309 millones de usuarios, un 65,5% conectados a través del móvil. Por debajo están las redes sociales, con 275 millones de usuarios, y la compra en línea. Esta última, sin embargo, está experimentando un fuerte crecimiento, cercano al 25% anual, alcanzando en 2013 los 242 millones de usuarios. Estos datos muestran una cultura digital activa a pesar del control y un uso diferenciado del resto del world wide web. El desarrollo de este uso se debe, por una parte, a la acelerada asimilación de este medio, que se ha asociado al mercado de consumo y a un incremento del bienestar así como a un discurso basado en el determinismo tecnológico. Por otra parte, a una herencia cultural que sigue estando viva en el trasfondo de la sociedad civil china.

En el resto del mundo Internet no es una tecnología, sino un medio que ha evolucionado a partir de la convergencia de varias tecnologías iniciadas a partir de los años sesenta, pero también de diferentes conceptos y teorías tomadas de distintos campos de estudio. Un medio programado que se ha ido desarrollando conforme a las exigencias del mercado, pero que también ha contado con las aportaciones y los usos diferenciados de sus diversos creadores y usuarios, y donde se han encontrado ingenieros y tecnólogos, pero también científicos, psicólogos, educadores, artistas y diseñadores. Un espacio de convergencia para liberales apostando por una nueva economía basada en la generación de conocimiento; filósofos de lo virtual y sociólogos de una nueva esfera pública; antropólogos postcolonialistas al encuentro del otro; ciberpunks alimentando la tecnoutopía de un espacio abierto y autónomo, el origen de una nueva sociedad; New Ages creyentes en nuevas ecologías transpersonales; artistas desarrollando entornos para la autoría compartida y nuevos procesos interactivos; hackers dispuestos a tergiversar el medio y evadir el control manteniéndolo abierto; activistas que han visto una herramienta para el encuentro cívico y el empoderamiento ciudadano, y educadores luchando por la alfabetización digital y un medio accesible a todos. Grupos interdisciplinares que han contribuido a desarrollar el software que, a su vez, ha devenido un dispositivo tecnosocial y ha conformado nuevas formas de relación y sociabilidad. Desde las primeras listas de correo, asociadas a proyectos no lucrativos con fines culturales o cívicos, hasta las plataformas para la co-creación de fuente abierta y las bases de datos o archivos que han dado forma a la inteligencia colectiva y la acción común, hasta llegar al medio logarítmico de naturaleza estimergética en que se ha embebido nuestra realidad diaria. Ello ha contribuido a la creación de un medio vivo siempre en tensión entre las posibilidades de una nueva esfera pública virtual y los intereses y las necesidades de la realidad diaria.

La asimilación de Internet en China, en cambio, no se ha asociado a su progreso, encontrándose el ciudadano en un medio trágicamente separado de la compleja ecología en que ha evolucionado. Si a esto sumamos la peculiaridad del territorio donde se ha implantado, una sociedad basada en la ingeniería social, el modelado de la conducta y la benevolencia del estado, tenemos el espacio, pese a extenderse al espacio físico –el uso de tarjetas RFDI y otros dispositivos de tecnología ubicua es común y en expansión– separado de la vida diaria y lo social que es el Chinanet.

Censores chinos en el trabajo.

Censores chinos en el trabajo. Fuente: Charles Hope.

La sociedad china sigue estando influenciada por la ética confucianista. En esta, el universalismo y la igualdad que caracterizan las relaciones entre los individuos libres y autónomos, que conforman la sociedad cívica en el oeste, son sustituidos por un rechazo del individualismo en favor de la conducta centrada en la situación y aceptación de la jerarquía. A esto debemos sumar los efectos de la modernización, que ha resultado en un incremento de las diferencias sociales –se calcula que en China hay más de 2,7 millones de millonarios y más de 251 billonarios (contando en dólares), mientras el 13% de la población vive con menos de 2,25 dólares al día–, y una fuerte competencia por las escasas oportunidades de promoción social. Nos encontramos con una gran población de jóvenes, en su mayoría hijos únicos, sometidos a una fuerte presión por adaptarse y mejorar su situación en un mundo que ofrece escasas oportunidades de cambio e intervención. Estos jóvenes ven en Internet una válvula de escape. Un lugar en el que disfrutar de entretenimientos banales, del anonimato que ofrecen foros y microblogs y del sentido de finalidad y éxito fácil que aportan los videojuegos. Internet se convierte, de este modo, en un espacio de suspensión de la vida normal que el sociólogo David Kurt Herold, en Noise, spectacle, politics: carnival in Chinese cyberspace, asocia al concepto de carnaval tal como es desarrollado por Mikhail Bakhtin.

El carnaval es un periodo en que las reglas y diferencias sociales son suspendidas y en que todos los implicados participan en igualdad de condiciones, protegidos por el anonimato que aportan las máscaras, sin temer por las consecuencias de sus actos. Un espacio en el que no hay diferencia entre espectadores y actores y que más que actuado es vivido, poblado de risas, pero al mismo tiempo de ambivalencias y parodias, compartidas y transmitidas, capaces de engendrar nuevas identidades y formas de asociación. En toda sociedad autoritaria, control, entretenimiento y consumo van de la mano, pero, al mismo tiempo, en todo espacio lúdico abierto puede darse un juego libre que Giorgio Agamben identifica con la profanación. La profanación es una acción política en cuanto libera un medio y lo devuelve al uso común, restituyendo al uso público los espacios confiscados por el poder, libera un comportamiento de su inscripción genética determinada permitiendo aflorar nuevas formas de subjetivación.

De este modo, el espacio controlado y lúdico del Chinanet ha dado lugar a una cultura activa, un comportamiento liberado, germen de otra forma de empoderamiento. En esta cultura surgen nuevas identidades, encarnadas por blogueros populares como Han Han o los BackDormBoys, jóvenes que exhiben nuevas formas de comportamiento joviales y cercanas, liberadas de la seriedad y las distancias de una sociedad jerarquizada y que alcanzan grandes niveles de popularidad. También aflora un lenguaje propio, usado en réplicas y comentarios de microblogs y foros. El microblog es uno de los medios más populares en China, en parte debido a la peculiaridad del lenguaje chino que requiere aproximadamente tres veces menos caracteres para comunicar lo mismo que los lenguajes fonéticos. En este medio se inician diálogos anónimos y espontáneos que han dado lugar al desarrollo y la difusión de expresiones y prácticas que son ampliamente transmitidas y compartidas, generando nuevas formas de encuentro e identificación. Entre las expresiones que se han hecho comunes tenemos Penzi, para referirse a un spammer, alguien que usa el medio para distribuir publicidad; Zhao Chou, usado cuando alguien publica algo polémico buscando un enfrentamiento; Diao Yu, para referirse a un post que esta buscando obtener información, o Nao Can, que significa idiota. Otra forma reprobativa que ha devenido popular es Daiosi. Traducido como loser, perdedor en español, esta expresión se ha convertido en una forma de identificación para aquellos que no comparten la usual definición de éxito. Otras expresiones son Huliansu, que hace referencia a alguien que publica retratos (selfies) para hacerse popular, y Xuanfu, para reprobar a alguien que está haciendo alarde de riqueza.

Al desarrollo de este lenguaje, debemos sumar nuevas prácticas como el E-Gao, una forma de parodia posibilitada por las nuevas tecnologías. Esta expresión formada de dos caracteres, «e», que significa malo o diablo, y «gao», que significa trabajo, es definida por el China Daily como una subcultura popular que deconstruye temas serios para entretener a la gente con un efecto cómico, caracterizada por el humor, la rebeldía, la subversión, la espontaneidad, el desafío a la autoridad y la participación masiva en una tecnología multimedia. Esta consiste en un ejercicio de montaje y remezcla de imágenes conocidas, dando lugar a piezas fílmicas cortas en que el contenido original es tergiversado de modo humorístico. Es una forma cómica de expresar críticas, una subversión lúdica de los discursos asociados a la autoridad, que da lugar a una catarsis emocional, que es ampliamente compartida y difundida, permitiendo a los usuarios participar en la formación de una narrativa institucionalizada.

Más allá de la parodia y el humor, en el Chinanet existen otras formas de asociación. En una sociedad no individualista, la idea de autoría es más débil, por lo que es usual encontrar grupos que usan Internet para desarrollar un trabajo en común. Por ejemplo, existe una muy activa comunidad de usuarios dedicados a subtitular en chino los últimos capítulos de las series televisivas populares en el extranjero, logrando su difusión en un muy corto periodo de tiempo. También se detecta un muy activo y floreciente movimiento maker, que encuentra sus bases no en la contracultura que lo ha originado en el oeste, sino en principios más pragmáticos.

Finalmente, entre el humor y las risas críticas, y a pesar de la conciencia del control y la vigilancia, que hace impensable para muchos ciudadanos enfrentarse al Estado, también existe un cierto activismo. Este es referido con la expresión «saltarse el muro» y se expresa principalmente mediante el uso de tecnologías no lícitas y de memes.

«Saltarse el muro» (fan luba qi fanqiang) hace referencia a los medios para burlar el Gran Firewall tanto tecnológicos como ideológicos. Esta fue una expresión popularizada por el artista internacional Ai WeiWei y el activista Bei Feng, durante la protesta contra el Green Dam. El Green Dam Youth Escort Online Filtering Software fue un proyecto iniciado en 2009 dirigido a crear un software de filtrado que debía equiparse en todos los ordenadores comercializados en China. Este proyecto levantó una polémica significativa, siendo finalmente revocado, debido a problemas de comercialización y reclamaciones de derechos de autor, aunque fue implementado en ordenadores de algunos centros educativos públicos.

Existen varios medios tecnológicos para burlar el sistema de vigilancia y navegar hacia el espacio de la world wide web, como son el uso de proxis libres y canales encriptados. Los más seguros y utilizados son las VPN (Virtual Private Network) y SSH (Secure Shell). Estos usan proxis y canales encriptados, pero dependen de un anfitrión virtual privado o una cuenta situada fuera de China. Muchos ciudadanos, especialmente extranjeros residentes en el país o investigadores concernidos con el uso de Internet, hacen uso habitual de estas tecnologías para poder comunicarse con el exterior.

Pero «saltarse el muro» también hace referencia a la crítica de la censura y la promoción de la libertad de información, esta expresada mediante el uso de memes de carácter político. La expresión meme fue acuñada por el biólogo Richard Dawkins en 1976 y hace referencia a una unidad de información transmisible y recombinable. Esta expresión se ha hecho popular en Internet para denominar imágenes incluyendo texto, que hacen referencia a hechos ampliamente conocidos de forma indirecta y crítica y que son ampliamente difundidas a través del medio, hasta pasar a formar parte del imaginario común. En China, este ha resultado un medio eficaz de evadir la censura, debido a su carácter no textual y difícil de descifrar. Entre algunos de los memes que se han hecho más populares se encuentra el «vestir los desnudos», que muestra desnudos de arte clásico con ropa superpuesta. Este hace referencia a la retransmisión en la Televisión Central China de una exposición en el Museo Nacional de China en que los genitales del David de Miguel Ángel aparecían emborronados. Otro meme popular son las imágenes de pipas de girasol, usadas para burlar el bloqueo del nombre del artista Ai Weiwei, haciendo alusión a su conocida obra en la Tate. Estos y otros memes pueden encontrarse listados en el blog www.88-bar.com. Pero, entre todos ellos, el más popular y difundido es «el caballo de las marismas» (grass mud horse), un tipo de llama que, acompañada de su oponente, el «cangrejo de río», se ha convertido en uno de los animales mitológicos habitando el ciberespacio chino. Este meme hizo su aparición en 2009 y hace uso de una popular canción infantil para criticar la censura.

La canción narra cómo las llamas, tranquilos y valientes habitantes del desierto, deben defender su pasto del ataque de los cangrejos de río. Estas son valerosas y resultan victoriosas, expulsando a los invasores. El meme se basa en la homofonía de la expresión càonǐmā (caballo de las marismas), que en chino suena igual que la expresión anglosajona fuck your mother, y de la expresión «cangrejo de río» con la palabra «armonía», que se ha convertido en sinónimo de «censura», después de que esta fuera referida como un esfuerzo dirigido a crear una sociedad quiescente y evolucionando de modo armonioso.

La implantación de Internet en China nos muestra los efectos de una tecnología global en un espacio local diferenciado. Al contrario del caso de Egipto, en que Mubarak prohibió el uso de la red social Facebook, y ello provocó una protesta masiva en las calles. Las autoridades chinas han sabido controlar este medio y acotarlo, mediante una compleja tecnología y la aplicación de un desarrollo basado en el modelo del shopping mall. Un espacio de consumo acotado y controlado, del que los ciudadanos hacen uso sin ser conscientes de la potencialidad del espacio público o del atentado a su privacidad. Un espacio lúdico en el que, a pesar del control y la vigilancia, los netciudadanos están deviniendo actores, performers anónimos y joviales de nuevos modelos de conducta y nuevas formas de subjetivación, al mismo tiempo que una incipiente sociedad civil busca estrategias para el encuentro participativo.

Ver comentarios0

Deja un comentario

La otra red tras la gran muralla (II)