Gráficos, expectativas y la invención del futuro

Las visualizaciones contribuyen a dibujar nuestros imaginarios y expectativas sociales, por lo que tienen un impacto en la construcción de las realidades futuras.

Taula del Departament de l'Armada d'Estats Units. 1922 | Library of Congress | Domin públic

Taula del Departament de l’Armada d’Estats Units. 1922 | Library of Congress | Domin públic

La inestabilidad que conllevan las crisis endurece la pugna para definir el imaginario del mundo por-venir. En estos momentos, las predicciones del futuro no solo nos ayudan a lidiar con la incertidumbre, también establecen los marcos de lo deseable, lo esperable y lo posible. De este modo, las gráficas se revelan como armas poderosas para construir el mañana.

«Si los modelos epidemiológicos estadísticos no nos aportan certeza –y pedirles que lo hagan sería un gran error– ¿para qué sirven? La epidemiología estadística nos ofrece algo aún más importante: agencia para identificar y calibrar nuestras acciones con el objetivo de dar forma a nuestro futuro. Podemos hacerlo podando las ramas catastróficas de un árbol de posibilidades que se encuentra ante nosotros.»

Zeynep Tufekci [1]

Formamos parte de un proceso de interrupción y re-estabilización de lo social y sus instituciones: el mercado, la educación, el Estado y otros organismos supraestatales. El confinamiento ha provocado una perturbación en la experiencia social del devenir. El virus ha hackeado el software de lo real, dejando al descubierto algunas de las infraestructuras que lo sostienen y (re)producen. En la parálisis, las estructuras de cambio social –especialmente las del hacer tecnocientífico, sus representaciones y mitos–, se hacen más inteligibles.

La suspensión de la ilusión de estabilidad social (lo que comúnmente se llama «normalidad») abre la puerta a un sinfín de nuevas preguntas: ¿Llegará el momento en que convivamos de forma no conflictiva con el virus? ¿Qué pasará con mis vacaciones de verano? ¿Volveremos a ir a conciertos multitudinarios? ¿Recuperaré el trabajo? ¿Cuáles serán las consecuencias de la crisis económica? ¿Se enquistarán las medidas de control en un nuevo orden social? ¿Estamos ante el fin del neoliberalismo? ¿Se fortalecerá el estado del bienestar? ¿Seremos al fin capaces de reducir drásticamente la emisión de CO2?

La producción del por-venir

Los futuros son objetos socialmente construidos que se actualizan muy lentamente. Su organismo cultural se alimenta de las inercias que impulsan a estas instituciones que mutan por la COVID-19.

Los futuros son zonas de conflicto donde convergen movimientos sociales, centros de investigación, sociedades profesionales y la industria del entretenimiento y la información. Están habitadas por deseos y miedos, tanto individuales como colectivos, que se imbrican con distintos imaginarios (y faltas de imaginación) y su código fuente reproductor de formas de vivir y relacionarse.

Los futuros son representaciones del porvenir que compiten actualizándose en el presente para completarse tanto material como culturalmente. Cada uno de ellos lleva implícitas concepciones más o menos específicas de lo que significa ser humano, naturaleza, desarrollo, justicia, riqueza y vida.

Con el virus, el cuerpo y la mente social están mutando. Se intensifican y desvanecen hábitos que previamente coexistían. La experiencia del colapso, que ya se hacía explícita en diferentes zonas de nuestro planeta, va ganando terreno a la alucinación del Norte global. Se ha hecho innegable que nos encontramos en lo que la filósofa Lauren Berlant llamó en 2011 «estado de impasse». Vivimos un «momento en que los imaginarios y las prácticas sociales existentes ya no producen los resultados que una vez tuvieron, y donde sin embargo aún no se han creado nuevos imaginarios o prácticas».[2]

El estado de excepcionalidad e incertidumbre física, económica, psíquica e institucional tensa este estado de impasse hasta volverlo insostenible. Y entonces el cuerpo social necesita reorganizarse para construir una nueva estabilidad.

Del mismo modo que en otros momentos de crisis el proceso de reorganización abre portales a nuevos devenires posibles, que compiten con otros imaginarios sociales más hegemónicos, aquí se hacen evidentes, una vez más, las tensiones entre «lo que es» y lo que «podría ser».

Espera, ficción, datos

Las expectativas pueden ser definidas como el estado de espera, de mirar hacia delante (del latín, EXSPECTATIO, ‘la anticipación’; EXSPECTARE, ‘mirar hacia fuera’). También pueden entenderse como una cosa que hace cosas, algo que puede identificarse y más o menos analizarse, como algo que es afectado y que afecta al mundo.

Al respecto, Jens Beckert [3] explica cómo las expectativas juegan un papel fundamental en el capitalismo –un sistema económico siempre disparado hacia un futuro abierto e imprevisible: cuando los individuos y las organizaciones especulan, es decir, invierten su capital con el objetivo de multiplicarlo, lo hacen mediante cálculos de probabilidades que no extinguen el riesgo de perder. Aquí, en el sempiterno riesgo, en este vacío predictivo, las expectativas –entidades de naturaleza ficticia– funcionan como un lubricante en el proceso de toma de decisión en el momento de la inversión.

Este pequeño momento de delirio opera como un mecanismo insfraestructural en el dinamismo del sistema capitalista, pero no solo en el ámbito del mercado (especialmente el financiero). La producción de subjetividad en la economía de consumo está íntimamente ligada a arquetipos y formas de vida presentadas como deseables.

La gestión de las expectativas es clave en la producción, modulación [4] y cancelación de posibilidades de cambio social, y en ello, la acción de predecir performa una agencia poderosa. Esta forma de invocar al futuro para reorientar las decisiones del presente tiene raíces atávicas y místicas que se enredan con operaciones técnicas para desplegarse a través de prácticas (más o menos) industriales. El tarot, la estrategia militar, las data analytics y el strategic foresight desarrollan su actividad económica sintiendo el devenir para ayudar a la perpetuación o al cambio de ciertos modos de hacer y formas organizativas.

El necesario confinamiento ha generado un cortocircuito en las expectativas socioeconómicas y en los futuros mapeados por las distintas técnicas de predicción y anticipación. Este vacío puede leerse como uno de los territorios estratégicos donde se libra la batalla para definir el imaginario del mundo por-venir, y aunque esto no es nada nuevo –existe en cada instante y se explota con abundancia en los procesos electorales–, la pandemia intensifica y dispersa este espacio abstracto a conquistar.

La vastedad del ámbito de lo posible debe ser acotado para poder ser comprendido, activado y potencialmente instrumentalizado. Aquí, las representaciones de los cálculos predictivos funcionan como un astrolabio: permiten hacer inteligible el infinito, y, en el contexto de la pandemia, contribuyen a enmarcar la comprensión de lo que debemos hacer y esperar.

Capacidad del sistema sanitario frente a la COVID-19

Capacidad del sistema sanitario frente a la COVID-19 | Johannes Kalliauer, Wikimedia Commons | CC BY-SA

Las gráficas que nos ayudan a lidiar con la incertidumbre han activado modelos mecanicistas, modelos puramente estadísticos y modelos de machine learning, funciones matemáticas y paquetes de datos más o menos incompletos. Han servido para auscultar las posibles evoluciones del virus en el cuerpo individual y social en relación a la resiliencia de unos sistemas sanitarios heridos por políticas austericidas, y para proyectar –y tranquilizar– las fluctuaciones de los mercados financieros con delirios monopólicos, las tasas de paro y la recuperación de la actividad económica, entre otros.

Más allá de prospecciones cuantitativas, también se han construido escenarios de futuro para el -post que varían en cada país en función de la fortaleza del estado del bienestar, de la (in)capacidad de cooperación de nuestros gobiernos a la hora de afrontar la pandemia, de la digitalización y precarización del mercado laboral, así como de la efectividad de los laboratorios para sintetizar La Vacuna.

Diagrama que resume cuatro posibles escenarios propuestos por Simon Mair, investigador en Economía Ecológica del Centro para la Comprensión de la Prosperidad Sostenible, Universidad de Surrey.

Diagrama que resume cuatro posibles escenarios propuestos por Simon Mair, investigador en Economía Ecológica del Centro para la Comprensión de la Prosperidad Sostenible, Universidad de Surrey. | © Simon Mair

Estos escenarios no solo articulan la negociación de los comités de emergencia gubernamentales y corporativos en reuniones virtuales más o menos vulnerables al ciberespionaje. Son formas de explicar con un alto poder performativo: en tanto artefactos revestidos de un lenguaje legitimador (el de las matemáticas y la estadística), traducen conocimientos con diferentes niveles de rigor científico que afectan a la gestión de horizontes de posibilidades.

Los gráficos, especialmente en esta interrupción de algunas inercias sociales fundamentales, nos indican (limitan, excitan) qué es más o menos esperable. Devienen objetos capaces de modular imaginarios y expectativas sociales de acuerdo a lo que los distintos actores y sus herramientas de predicción puedan y quieran considerar en su narrativa de lo que está por-venir.

Deloitte es una gran consultora cuyas proyecciones de futuro contribuyen a la toma de decisiones de Estados y grandes empresas, con el poder que ello implica

Deloitte es una gran consultora cuyas proyecciones de futuro contribuyen a la toma de decisiones de Estados y grandes empresas, con el poder que ello implica | © Deloitte Consulting S. L. U.

Es precisamente por esta capacidad de consolidar las visiones de lo que es imaginable, inimaginable y deseable –y el efecto que tienen en nuestra capacidad de decidir e incidir en el plano material–, que las representaciones de los modelos predictivos son, de facto, armas semióticas desplegadas en la negociación para construir, en este momento de suspensión, la estabilización de un orden social que ahora mismo está emergiendo.

Podemos leer las gráficas tal y como nos sugiere Zeynep Tufekci: como una representación –siempre parcial– de la realidad y como una guía para «identificar y calibrar nuestras acciones con el objetivo de dar forma a nuestro futuro». Pero no debemos olvidar que, en tanto artefactos que invocan futuros, son también actores (no-humanos) políticos que se ven implicados en la gestión del poder, y que por tanto co-producen las realidades por-venir.

Colectivos como Pirate.Care han entendido muy bien cómo utilizarlos para llamar a otros mundos:

Esta gráfica del colectivo Pirate.Care expresa unas intenciones: «Defendemos que no basta con “Aplanar la curva”. No solo hay que mantener la propagación del contagio dentro de los límites de la capacidad del sistema de salud, sino que la crisis social resultante de la respuesta a la pandemia y de sus consecuencias requerirá por parte de las sociedades un reajuste de sus modalidades y capacidades sanitarias.»

Esta gráfica del colectivo Pirate.Care expresa unas intenciones: «Defendemos que no basta con “Aplanar la curva”. No solo hay que mantener la propagación del contagio dentro de los límites de la capacidad del sistema de salud, sino que la crisis social resultante de la respuesta a la pandemia y de sus consecuencias requerirá por parte de las sociedades un reajuste de sus modalidades y capacidades sanitarias.» | CC BY-SA Pirate.Care

Esta gráfica del colectivo Pirate.Care expresa unas intenciones: «Defendemos que no basta con “Aplanar la curva”. No solo hay que mantener la propagación del contagio dentro de los límites de la capacidad del sistema de salud, sino que la crisis social resultante de la respuesta a la pandemia y de sus consecuencias requerirá por parte de las sociedades un reajuste de sus modalidades y capacidades sanitarias.»


[1] Tufekci, Zeynep (2020). Don’t Believe the COVID-19 Models, The Atlantic.

[2] Berlant, Lauren. (2011) Cruel Optimism. London: Duke University Press.

[3] Beckert, J. (2014). «Capitalist Dynamics: Fictional Expectations and the Openness of the Future». Ssrn. https://doi.org/10.2139/ssrn.2463995

[4] Aquí encajaría mejor el verbo inglés nudge, procedente de la economía comportamental, que se refiere el «refuerzo positivo» y sugerencias indirectas como una forma de influir en el comportamiento y en la toma de decisión de grupos e individuos. Para más información, véase Abdukadirov, Sherzod (ed.). (2016). Nudge Theory in Action: Behavioral Design in Policy and Markets. Londres: Palgrave Macmillan.

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