Goteo: La transparencia como parte del modelo de financiación distribuida

El periodista y psicólogo norteamericano Daniel Goleman introdujo el concepto de la “transparencia radical” en su influyente libro “Ecological Intelligence: How Knowing the Hidden Impacts of What We Buy Can Change Everything”. “Tanto a nivel individual como colectivo, si conociéramos con precisión (…) los impactos ocultos de lo que compramos, vendemos o producimos, podríamos moldear un futuro más positivo haciendo coincidir nuestras decisiones con nuestros valores. Los métodos para acceder a esos datos ya forman parte del sistema. A medida que este conocimiento vital llega a nuestras manos, entraremos en una era de transparencia radical. (…) A medida que el control de los datos cambia de las manos de los vendedores a los compradores, las compañías deberían empezar a prepararse para el cambio”.

Hoy, este concepto sigue esparciéndose a gran velocidad en la esfera económica, a medida que compañías de distintos tamaños tratan de adaptarse a un mercado inestable y con enormes cambios propiciados por la Red como paradigma de comunicación entre sus consumidores.

Wikipedia  define la transparencia radical como “un acercamiento a la gestión en la que (idealmente) todas las decisiones se toman públicamente. (…) Goleman habla del potencial de ‘nuevas tecnologías que revelan a través de la transparencia radical el eco-impacto de los productos que adquirimos, con el potencial de llevar a los consumidores a tomar mejores decisiones y a las compañías a reformar sus prácticas de negocios.”

En una charla para la conferencia Turning The Tide , el publicista Alex Bogusky establece una comparación entre el hecho de consumir y el acto de votar, y como esta ideal transparencia radical podría acabar equiparando el ejercicio al voto con el consumo: “La transparencia radical tiene el poder de hacernos entender que no solo podemos actuar de forma progresiva, a pequeños incrementos, sino también de manera constante, cada momento del día. (…) Esta idea de que cuando compramos, votamos, ha existido desde hace tiempo, pero nunca ha funcionado del todo. Votas y luego te das cuenta de que te has equivocado, o de que tu voto no ha ido de la mano de tus valores. Las cadenas de suministro son muy complicadas y aunque te especialices en una parte muy concreta de la cadena es difícil realizar el análisis pertinente. (…) Los datos para la transparencia radical están ahí a fuera, cada vez más cerca, y eso es algo muy poderoso. Si unes la transparencia con ese deseo de convertir cada dólar que gastas en un voto, obtienes el potencial para cambiar muchas cosas.”

Este fenómeno relativamente nuevo que está obligando a cambiar ciertas reglas a algunos gigantes multinacionales como Walmart o Nike (utilizado también por estos como herramienta de marketing) es de hecho una realidad desde hace tiempo en numerosos proyectos de software libre y abierto, así como otros proyectos colaborativos en la Red (cualquier sistema wiki), que han implementado tradicionalmente una política cercana a la transparencia radical. En su artículo sobre principios de colaboración peer-to-peer, The Foundation for P2P Alternatives destaca la transparencia en su segundo artículo. Como conclusión a ese apartado, el artículo recalca: “Cosas a evitar: datos secretos, procesos secretos, miembros secretos, resultados secretos.”

Una búsqueda en Google con los términos “transparency + business” revela a día de hoy una creciente preocupación del sector empresarial por transmitir transparencia en sus políticas corporativas y sobretodo sus relaciones públicas. Esta tendencia (que a juzgar por los artículos relacionados a menudo no es mucho más que una operación de marketing) parece claramente consecuencia de la eclosión de las redes y medios sociales, en los que (al menos en teoría) la transparencia es uno de los pilares del entorno.

En el contexto de los nuevos modelos de economía en red (crowdfunding, microcréditos, p2p lending, etc.) la transparencia juega un papel importante a varios niveles. Muchas de las plataformas de crowdfunding existentes en la actualidad inciden en la transparencia y la claridad como factores de éxito y como requerimientos de su propia red de individuos o instituciones. Eso implica transparencia en todas las fases del proceso de financiación (inlcuyendo la fase posterior, una vez recaudado el capital). En la web de crowdfunding Kickstarter, por ejemplo, una vez finalizado el plazo establecido para la financiación de un proyecto, toda la información relativa a este (desde su descripción genérica hasta los detalles de su financiación) se mantienen online, según Kickstarter, para favorecer la transparencia. Kickstarter obliga también a los responsables de proyecto a comunicar en todo momento a su audiencia el desarrollo de su iniciativa, especialmente en caso de que se produzcan decisiones que puedan afectar la descripción inicial o las fechas previstas para la realización del proyecto. En el blog de Kickstarter, un proyecto que consiguió su objetivo económico escaneó los tickets de gastos para mostrar a los backers a dónde iba su dinero (imágenes aquí y aquí). Aunque este caso es solo un gesto simbólico, en realidad constata una preocupación generalizada por posibles abusos del sistema de donativos/créditos. Para los sitios de p2p lending, el uso de la transparencia resulta crucial para eliminar también las sospechas de fraude que buena parte del público sigue manteniendo respecto a ONGs, organizaciones de ayuda humanitaria e instituciones de caridad. Organizaciones como Kiva , por ejemplo, obtienen una mejor respuesta de sus usuarios potenciales al hacer públicos todos sus datos, incluidos los índices de fraude e impagos.

“Para mucha gente, la experiencia del arte tiene forma de producto final. Generalmente, el proceso del artista permanece invisible al espectador y, francamente, este es uno de los motivos que llevan al público a pensar que el arte es simplemente un talento, y no un trabajo ni una cualidad aprendida. Nuestra intención era incorporar a este proceso a los amantes de arte y los seguidores del artista. Por eso creamos la función ‘Studio’ en society6. Los seguidores y compañeros pueden entrar al estudio virtual del artista, donde éste puede compartir tanto el proceso como el resultado final. Si forman parte del desarrollo de los artistas y su obra, creemos que aumentará el nivel de apreciación para ambos. (Entrevista al cofundador de society6 Justin Wills).

Paralelamente, la transparencia entendida como claridad (con la que el solicitante debe explicar su iniciativa para conseguir el objetivo económico necesario) es también crucial en el crowdfunding. Teniendo en cuenta la velocidad a la que se siguen multiplicando estas plataformas, y el elevado número de propuestas que alberga cada una de ellas, la cultura del crowdfunding ha tenido que adaptar a su propio medio un recurso clave del sector empresarial tradicional: la idea de “elevator pitch”. Traducible como “discurso de ascensor”, Wikipedia lo define de la siguiente forma: “El concepto nace con la finalidad de dar nombre a aquel discurso necesario para explicar en forma breve (lo que tarda un viaje en ascensor) todo sobre un negocio, empresa o proyecto a quienes interesa que estén al tanto del tema, inversores, empresarios, accionistas, clientes, etc.” El ascensor es obviamente una figura retórica, que simboliza la brevedad del discurso (normalmente entre treinta segundos y dos minutos). Así, en el contexto de una red de intercambio de ideas/inversiones como Goteo o cualquier otra plataforma de crowdfunding o microfinanciación, un elevator pitch es un elemento crucial para comunicar una idea de la forma más eficaz posible en el menor tiempo posible.

Desde hace unos años, el MIT celebra anualmente un concurso de elevator pitches en el que alumnos e investigadores de varios departamentos pueden presentar brevemente su idea delante de un panel de inversores invitados para conseguir el soporte económico que necesitan. Tim Rowe, inversor, juez del MIT Elevator Pitch Contest y miembro del Cambridge Innovation Center explicaba en una entrevista por qué se lanzó esta iniciativa “si te paseas por las salas de una institución como el MIT, es fácil encontrarte a un profesor con un visitante que tal vez sea un venture capitalist. El profesor te presenta a este inversor y te cuenta que está buscando ideas en las que invertir. Ese es tu momento. Escenas como esta ocurren literalmente cada día. Si lo que te interesa es puramente ganar dinero seguramente acabarás en Wall Street. Pero si estás cazando ideas por los pasillos del MIT, y en reuniones con el director del departamento de química, es muy posible que seas el tipo de persona que además de la economía se interesa por los productos resultantes.” El discurso de Rowe alude al perfil de inversor estereotípico que puede acudir a uno de estos eventos. Igual que en otros ámbitos (el caso de Wall Street que Rowe menciona, por ejemplo) acercarse a una plataforma determinada en busca de proyectos es en realidad una declaración de principios en sí misma, un indicador de que el inversor quiere, además de comprar o invertir en una idea potencialmente lucrativa, asociar su capital a un concepto determinado.

En el caso de un centro con la trayectoria del MIT, o de un proyecto que trata de potenciar los ámbitos de la innovación cultural/tecnológica y social como Goteo, es fácil pensar que el perfil de las personas interesadas en contribuir colectivamente a una idea mediante donaciones esté estrechamente vinculado a cierto ideal de progreso, de adelanto e innovación social. La clave en este modelo radica sin duda en la conexión con los inversores. En ofrecer la posibilidad de involucrarse activamente, aunque sea mediante pequeñas cantidades de dinero, en una iniciativa que el inversor potencial identifica como una causa interesante, gratificante o digna.

Desde sus inicios, el movimiento open source (uno de los nodos potenciales de la red de usuarios de Goteo) ha fundamentado buena parte de sus estrategias en la colectividad y el desarrollo cooperativo. Uno de los principales obstáculos para las numerosas comunidades estructuradas alrededor de iniciativas open source en ámbitos tan dispares como aplicaciones web, creación artística, soluciones para empresas, etc. sigue siendo el de la financiación inicial y continuada de su iniciativa.

Un caso de estudio interesante en este aspecto es el de Joomla!, un popular sistema de gestión de contenidos publicado bajo una licencia GPL. Joomla! surgió en 2005 de una modificación de un proyecto previo llamado Mambo, propiedad de la compañía australiana Miro. Esta propuso gestionar el proyecto a través de una organización sin ánimo de lucro, pero el equipo de desarrolladores de Mambo protestó, aludiendo que la base legal de la nueva organización violaba los valores del código abierto en los que se había fundamentado hasta entonces el desarrollo. Mediante la creación de la página web OpenSourceMatters.org, los desarrolladores expusieron la situación a su comunidad de usuarios, diseñadores, y otros implicados. En las semanas siguientes, con el apoyo de miles de usuarios individuales y el Software Freedom Law Center, la comunidad creció hasta el punto de desvincularse por completo de Miro, dando lugar a Joomla!, derivado de la pronunciación en inglés de “jumla” (“todos juntos”) del vocablo suahili. Durante el primer año de existencia de Joomla!, el sistema fue descargado 2.5 millones de veces, y cinco años más tarde sigue siendo muy popular.

El proceso de origen de Joomla! es un buen ejemplo de cómo una comunidad de usuarios utiliza una plataforma en la Red para intercambiar información al respecto del proyecto, organizar de manera colectiva un cambio de dirección y dar soporte a una iniciativa en la que creen y confían. Todavía más, la creación de OpenSourceMatters.org hizo crecer a la comunidad, atrayendo a usuarios interesados en la filosofía open source. Una plataforma como Goteo podría funcionar como solución de financiación distribuida para colectivos que requieren del soporte de una comunidad determinada. Pero además, podría propiciar una sinergia entre estas comunidades de usuarios de distintos proyectos, aglutinados por un interés común más allá de iniciativas concretas, y actuar como paraguas para unir colectivos, desarrolladores, ciudadanos, usuarios y organismos activos en áreas colindantes del ámbito cultural, social o de la innovación tecnológica.


Platoniq es una organización internacional de productores culturales y desarrolladores de software, pionera en la producción y distribución de la cultura copyleft. Desde el año 2001, llevan a cabo acciones y proyectos en los que los usos sociales de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) y el trabajo en red son aplicados al fomento de la comunicación, la autoformación y la organización ciudadana. El resultado de su trabajo genera innovadoras aplicaciones informáticas y metodologías, además de un amplio archivo audiovisual bajo licencias libres en Internet.

Desde el 2003, el colectivo es grupo colaborador del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona y, en los últimos años, ha obtenido dos premios internacionales por su proyecto Burn Station, la estación copiadora de música copyleft (2004), en el Festival Transitio de México DF y en el Festival de Cultura Digital Transmediale de Berlín, además de una mención de honor en los UNESCO Digital Arts Awards.

Entre sus proyectos se encuentran también Banco Común de Conocimientos (2006), una plataforma de intercambio de conocimientos; el servidor público de streaming OpenServer; la organización de laboratorios temporales de medios, Media Space Invaders (2003-2004); y la creación de la primera licencia copyleft en el marco legal español, Aire Incondicional (2004).

Platoniq destaca desde sus inicios por ser pionero en el diseño de herramientas de emancipación ciudadana e innovación social, difundidas en congresos de innovación y festivales de cultura digital y puestas en marcha en organizaciones como el Grupo Mondragón del País Vasco y multitud de espacios educativos de Europa, Asia y Latinoamérica.

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