El aprendizaje contínuo

La proximidad de  TedxRamblas 2012 es un buen motivo para seguir reflexionando sobre los cambios, avances y tribulaciones que están teniendo lugar en ese territorio cada vez más amplio que definimos como “ámbito educativo”. Profesionales, expertos y contribuidores, preocupados por la educación que necesitamos en una sociedad conmocionada por una revolución tecnológica sin precedentes, proponen nuevas ideas, proyectos y acciones. Las posibilidades que se abren con la realidad aumentada, lo que hay que saber sobre informática para convertirnos en prosumers críticos, el papel que puede jugar la educación musical en un mundo infoxicado, lo que cada ciudadano responsable puede aprender de la crisis, las enseñanzas derivadas de la historia del procomún-, son algunos de los temas que se abordarán en un intenso programa que podrá seguirse por streaming y mediante una amplia cobertura en las redes sociales.

La ebullición de un “ámbito educativo” que se expande, se disemina o se amplifica no debería sorprendernos. Las etiquetas utilizadas son diversas, como puede comprobarse en las sesiones I+C+i dedicadas al tema y son también múltiples los planes y los programas que se han puesto en marcha, algunos de los cuales pueden consultarse en CCCB Educación.

El cambio de paradigma educativo es una realidad emergente. La brecha digital, los nuevos analfabetos, las desigualdades que puede generar la era del acceso, las necesidades de los nativos e inmigrantes digitales, etc. requieren una nueva educación. Una educación que trascienda el modelo creado para la sociedad industrial. No solo porque las herramientas disponibles son otras, sino porque las necesidades sociales son también muy diferentes. En este contexto, donde la única constante parece ser la velocidad del cambio, una ciudadanía cada vez más activa, creativa y solidaria promueve nuevas vías de enseñanza y aprendizaje. La conciencia de que todos saben algo, pero nadie sabe todo invita a una lectura actualizada de la pedagogía moderna, y de sus escuelas más progresistas que, de un modo u otro, han anticipado la educación permanente que necesitamos para conciliar una cultura de los diagnósticos con una cultura de las soluciones. Lemas como aprender haciendo, educar aprendiendo o aprender a aprender sintetizan un espíritu que a veces sopla donde quiere, porque no hay experiencia que vivida con pasión y compromiso no deje una enseñanza perdurable, ni novedad tecnológica que alcance si no avanzamos en la democratización de la cultura y hacia una sociedad cada vez más abierta, innovadora y democrática. Estamos aprendiendo a educarnos y a re-educarnos, revisando las virtudes perennes, explorando territorios para los cuales no hay mapas definitivos, distanciándonos de los maniqueísmos, de los dogmas y del cúmulo de prejuicios heredados. Y también equivocándonos, con curas de humildad y otras curaciones, mientras nuestro cerebro trino sigue procesando un portentoso flujo de información que no siempre conduce al conocimiento, ni a la sabiduría, ni a discernir el sentido del mundo que estamos creando.

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