Comunicación, cultura libre y sociedad red

zemos98

A partir del taller impartido en I+C+i , Zemos98 reflexiona sobre la relación con los medios, la producción y el contexto 2.0. Se ofrece aquí un interesante análisis sobre cuál es el papel que ejerce el activismo cultural -entendido como colectivo, individuo o institución- frente o junto a los medios de comunicación y lo participativo como método para desarrollar nuevas estrategias de innovación cultural. El papel de las herramientas digitales resulta crucial, así como el tratamiento de los conceptos de inteligencia colectiva, identidad digital y procomún, tan presentes en los proyectos culturales actuales. Zemos98 propone asumir una serie de puntos clave: los peligros de la desinformación, la necesidad del pensamiento crítico y la responsabilidad colectiva ante la información.

Con motivo de un microtaller impartido en el CCCB Lab, nos planteamos liberar nuestro código fuente en cuánto a comunicación se refiere. En este artículo, volcamos nuestra idea de cómo un agente cultural debe operar en la red, al mismo tiempo que incluímos parte de las reflexiones emergidas en el transcurso del propio microtaller.

Nosotros, probablemente como muchos proyectos pequeños y dedicados a contenidos muy específicos en el contexto cultural, hemos sufrido los procesos de producción de los medios generalistas. No aparecer un día en prensa porque justo ese día coincide conque un famoso del cine ha decidido echar una meadita en Triana; aglutinar la asistencia de medios en una rueda de prensa en función del rango del político que asista a la misma y tener que ver como se desvía el tema de conversación a cuestiones que no tienen que ver con la actividad presentada; tener que responder a preguntas que denotan en tu interlocutor periodístico desinformación, prisas y falta de rigurosidad; asistir atónitos al hecho de que una TV decida enviar a un operador de cámara a la única actividad a la que no tiene sentido que asista: una proyección…

El caso es que intentando no representar una postura quejica, el año pasado decidimos abordar la cuestión desde otro punto de vista. Justo hace un año, decidimos llevar a cabo lo que llamamos una rueda de prensa 2.0. La premisa era clara: no depender del contexto institucional, hacer que cualquier asistente pudiera ejercer la labor de periodista e integrar asistentes no presenciales a través de la retransmisión en vídeo y por twitter del asunto. El resultado fue la mejor y más exigente rueda de prensa que hemos decidido llevar a cabo, además de propiciar una reflexión que titulamos Comunicación en beta.

Hoy estamos convencidos de que pensar en comunicación no es algo que dependa de un departamento. Es algo transversal y quizás la pregunta a responder sea la que plantea la revista Edge:

¿Cómo está cambiando Internet nuestra manera de sentir, pensar, trabajar y crear?

Contexto sociocultural

  • De átomos a bits. La metáfora descrita por Negroponte en Being digital sigue vigente. Lo digital ha transformado y sigue transformando nociones que afectan transversalmente a cuestiones relacionadas con el pensamiento, los sentimientos, el trabajo, etc. Cuando se popularizó el VHS, pudimos ver una película repetidas veces. Ahora que se ha popularizado Internet, la gente no sólo ve las películas, las descarga, las remezcla y vuelve a incluirlas en el gran flujo multimediático.
  • Convergencia cultural. Un niño llamado Dino Ignacio creó y subió a Internet en el año 2001 una serie de montajes visuales titulados “Blas es malo“, donde aparece el personaje de Barrio Sésamo con Bin Laden, con el Ku-Kux-Klan, etc. Las imágenes fueron usadas por un editor oriental tras el 11-S en un collage pro-Bin Laden. Este editor desconocía el personaje de Blas. Dicho collage fue impreso y usado en manifestaciones masivas. Hasta la CNN y hasta los propietarios de Barrio Sésamo llegó aquella infernal imagen, sin que pudieran ni siquiera imaginar el inocente origen de las mismas. Esta curiosa anécdota que cuenta Henry Jenkins en Convergence Culture, define su tésis de que los viejos medios no van a desaparecer, todo converge en un flujo caótico de medios que se van a ir transformando.
  • Identidad múltiple. Paul D. Miller aka DJ Spooky, en su libro “La ciencia del ritmo” explica este concepto. “El grande del jazz Charles Mingus fue más allá de las dualidades de Du Bois al principio de su autobiografía (Beneath the Underdog) hasta llegar a una variedad de triple conciencia: ‘En otras palabras, soy tres. Un hombre está siempre en el medio, ajeno, impertérrito, observante, esperando a que los otros dos le dejen expresar lo que ve2. (…) Donde Du Bois veía una dualidad y Mingus una trinidad, yo diría que el siglo XXI está tan inundado y definido por los datos que los rodean que estamos entrando en una época de “conciencia múltiplex”. (…) Existe tanta información sobre quién deberías ser o qué debeíras ser que no te queda otra opción que intentar crear una mezcla de tu propio yo.” Y eso es lo que estamos haciendo al secuenciar nuestro Yo en relatos asincrónicos a través de redes sociales: construir identidadades múltiples.
  • Inteligencia colectiva. Para Pierre Levy, “la inteligencia colectiva se refiere a esta capacidad de las comunidades virtuales de estimular la pericia combinada de sus miembros”. Y tal y como define Peter Walsh en un certero texto donde desgrana el paradigma del experto: “nuestros supuestos tradicionales sobre la pericia y el conocimiento se están derrumbando, o al menos transformando, en virtud de procesos más abiertos de comunicación en el ciberespacio. el paradigma del experto requiere un cuerpo definido de conocimientos que puede dominar un individuo. las clases de cuestiones que prosperan en una inteligencia colectiva, sin embargo, son abiertas y profundamente interdisciplinares; se deslizan rebasando límites y hacen uso de los conocimientos combinados de una comunidad más diversa” (…) el paradigma del experto crea un exterior y un interior. unos saben cosas y otros no. una inteligencia colectiva, por otra parte, supone que cada persona puede contribuir en algo, incluso si sólo se recurre a ella ad hoc.”. Todos somos productores al mismo tiempo que consumidores, todos podemos acudir al Do It Yourself (o el Do It Togheter), todos somos semiprofesionales con ayuda de otros en alguna materia…la clave es la inteligencia colectiva.
  • Teoría de la larga cola. Este concepto de Chris Anderson demuestra que en Internet, factores como la reducción en el coste de almacenamiento permiten que no sea necesario focalizar los esfuerzos en unos pocos productos para que el modelo de negocio sea rentable. Existen por tanto dos mercados, uno centrado en el alto rendimiento de pocos productos (donde encajarían los mass media) y otro basado en la suma o acumulación de todas las pequeñas ventas de muchos productos, que puede igualar o superar al primero. La relevancia, en términos de comunicación, ya no se encuentra en unos pocos, en los mensajes y las comunicaciones impersonales, sino que se encuentra en la suma de conversaciones producidas en entornos en los que se encuentran los usuarios.
  • Procomún. El nuevo juego social de la comunicación y la cultura para por redefinir el concepto de dominio público. Ese espacio de pertenencia compartida y socializada es el procomún. Un lugar del que recogemos ideas y al que debemos devolverlas de un modo u otro. La obsesión proteccionista de las entidades de gestión, de las industrias culturales obsoletas y de los lobbys internacionales de propiedad intelectual, están impidiendo realizar un cambio que va a producirse de todas formas: reconocer que es posible aunar un modelo cultural que protega la remuneración de autores al mismo tiempo que no se criminaliza prácticas ciudadadas como la remezcla, la apropiación, etc.

Este vídeo realizado por los alumnos de Henry Jenkins explica y resume un poco el contexto que hemos mencionado. En términos sociales, las competencias en comunicación audiovisual y en cultura digital no son exclusivas de unos pocos: son competencias para el futuro de la ciudadanía.

Comunicación y filosofía 2.0

Ahora realizamos un breve listado de los que consideramos conceptos clave en la comunicación de proyectos culturales en el contexto de la sociedad red.

  • Utopía crítica. El famoso vídeo del “niño alemán loco” nos demuestra que Internet no es ninguna panacea (lee la verdadera historia; quizás los locos somos los que creíamos que estaba loco). La desinformación, como ejemplo de problema atávico asociado a la comunicación, sigue y seguirá existiendo siempre. Por eso nuestra posición es la de utopistas críticos, es decir. Creemos que Internet puede desarrollar una sociedad mejor, pero también creemos que hay que ser críticos, que el “entusiasmo 2.0″ es engañoso, que no podemos generar la sensación de desactualización constante, que hay que ser didácticos con los sectores y las personas que permanecen “fuera” de este cambio…
  • Actitud, más que tecnología. El mayor cambio que se está produciendo no es tecnológico, es de actitud. Lo 2.0 no viene dado por instalar un software tecnológico, sino un software mental. La tecnología puede ayudarnos a comprender y elaborar procesos más abiertos de comunicación. Pero a veces las soluciones las tenemos delante de las narices y son tan sencillas como sentarse y hablar. Hay que aprovechar este contexto para revisar nuestros preceptos sobre la comunicación y que la tecnología sea un aliado de nuestros intereses. No todas las organizaciones necesitan lo mismo.
  • En beta. En beta fue una expresión que se popularizó para definir las versiones no definitivas de muchos social media online cuando comenzaron a proliferar. Era una forma de compartir el proceso creativo, enfrentarlo a la inteligencia colectiva y aprovechar esa sinergia para alcanzar la tan deseada versión “alfa”. Sucedió que muchos comenzaron a comprender que nunca se alcanzaría dicha versión. Que si la vida es como un borrador constante en el que tenemos que ensayar y errar continúamente, ¿por qué iba a ser diferente en un medio nuevo y cambiante? Casi nadie tiene fórmulas magníficas en cuestiones digitales porque todos estamos jugando a llegar a ser profesionales en beta. Porque todos deberíamos reconocer que el gran reto no es no alcanzar la versión definitiva de nuestra idea, obra, servicio o similar; nuestro gran reto es aprender a convivir con una identidad cuestionada, remezclada, múltiple y en beta.
  • Transparencia. Este contexto está comenzando a dar mucha más importancia a los procesos y relativizando los resultados. La honestidad se convierte en un valor clave e implica un mayor conocimiento de lo que sé es, el lugar que se ocupa en la red de agentes que operan a nuestro alrededor, etc. Pero también comporta grandes contradicciones, como por ejemplo responder a preguntas tales como ¿qué se comparte en un proceso de producción? ¿en qué afecta este concepto de transparencia con respecto a la comunicación interna de un equipo de trabajo? ¿cómo exponer públicamente un error?
  • Comunidad. En la red, no se trata de de “estar por estar”, se trata de “ser”. Formamos parte de comunidades de intereses compartidos y todo cuidado a dicha comunidad repercutirá positivamente en nosotros. Hay que esforzarse por integrar y hacer partícipes a nuestros usuarios más fieles, porque ellos suelen ser los que nos ayudan a mejorar, los que están atentos a los errores, a los cambios, a las omisiones. Y porque sin ellos, no seríamos nada.
  • Comunicación es contenido. En las redes sociales online todo el mundo se vende. Pero también todo el mundo intercambia conocimientos. Hay que encontrar el equilibrio para ser capaces de cumplir nuestros objetivos de comunicación al mismo tiempo que enriquecemos el procomún con nuestros conocimientos. Del mismo modo que debemos entender (y enlazando con el punto anterior) que si comunicamos alguna actividad que nos resulte interesante por sus contenidos de alguno de nuestros agentes afines pertenecientes a nuestra comunidad, estaremos fortaleciendo nuestras relaciones y la capacidad de difusión de ambas partes.
  • Producomunicación. Los procesos de producción deben estar íntimamente ligados a los procesos de comunicación. De esta manera habrá una mayor coherencia en la proyección lo que somos con respecto a lo que hacemos. Comunicar y compartir los procesos de producción puede fortalecer mucho un proyecto. No se trata de que todo el mundo comunique todo lo que hace y de que todo el mundo esté obligado a leerlo. Como hemos dicho anteriormente, la clave pasa por encontrar un equilibrio.
  • Educación expandida. Desde dos puntos de vista debemos considerar que comunicación y educación son procesos indisolubles en cualquiera de nuestras facetas profesionales: internamente, porque en un contexto con tantas incertidumbres y cambios como este, debemos apoyarnos en los otros para mejorar y aprender en el uso de herramientas tecnológicas, para ser autocríticos, para encontrar soluciones coherentes…nada mejor que esa comunidad que formamos con quiénes trabajamos y los procesos de aprendizaje mutuo que siempre se han dado de forma informal pero que hay ahora hay que darles más importancia; externamente, debemos considerar que nuestra comunicación no sólo es contenido: también puede ser educación. Los proyectos, como las personas, son organismos vivos. Organismos que aprenden, que se equivocan, que mejoran…que educan y son educados, en cualquier momento y en cualquier lugar. (ampliar sobre educación expandida).
  • Nosotros, el medio. Como ya dijera Dan Gillmor en su célebre “We, the media” (versión española), no debemos dejar que sean otros los que cuenten nuestra propia historia. Si algo ha posibilitado este cambio de paradigma es que nos convirtamos en nuestro propio medio de comunicación. Que escojamos qué contar, de qué manera, etc.

Esperamos que os haya resultado sugerente. ¡Hasta otra!

Texto originalmente publicado en We Web el 18.02.2010.

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  • Liliana | 16 junio 2014

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