Ciencia ciudadana y bibliotecas públicas

Las bibliotecas públicas pueden encontrar a un aliado en la ciencia ciudadana para sembrar el conocimiento científico y participado.

Enseñando la localización de Checoslovaquia delante de la New York Públic Library, 1918 | Library of Congress

Enseñando la localización de Checoslovaquia delante de la New York Públic Library, 1918 | Library of Congress | Sin restricciones de uso conocidas

Las bibliotecas públicas pueden entenderse como un espacio de encuentro, debate e investigación colectiva, un hub comunitario donde el rol de los profesionales evoluciona hacia un papel más activo. Recientemente, han aparecido experiencias en que la forma más abierta y participada de concebir la ciencia confluye y se retroalimenta con las esencias de una biblioteca pública. El artículo propone definir la biblioteca pública como un espacio donde personas, grupos o comunidades cultivan una ciencia ciudadana valiosa a nivel individual, comunitario y local. Proponemos una serie de artículos sobre ciencia ciudadana a partir de la experiencia de OpenSystems.

Una encuesta del 2018 hecha a gran escala por la Asociación de Bibliotecas Públicas de los Estados Unidos ha detectado un descenso del orgullo de tener una biblioteca pública. Identifica también un desajuste entre los servicios ofrecidos y los que las personas que visitan la biblioteca piden. El estudio expresa un cierto consenso sobre la idea de que la biblioteca y sus usos se deben reconfigurar para que, además de tener libros u ofrecer Internet en un entorno de silencio, también sea posible imaginarla como un hub comunitario en el que el rol de sus profesionales evolucione hacia un papel más activo.

Las bibliotecas públicas viven un momento de debate. También han aparecido distintas propuestas, como por ejemplo la iniciativa «Libraries as Community Hubs for Citizen Science», impulsada por la plataforma de proyectos de ciencia ciudadana en línea Scistarter (la más grande a nivel mundial) i la Arizona State University de Estados Unidos. La iniciativa pretende empoderar a los profesionales de las bibliotecas con herramientas, conocimientos y habilidades para introducir en estos espacios la ciencia ciudadana, entendida como una práctica en la que expertos (ciudadanos científicos) participen en distintas tareas asociadas a una investigación científica real.

The Librarian’s Guide to Citizen Science, producida en el marco de la iniciativa antes mencionada, proporciona recursos sobre ciencia ciudadana, así como instrucciones prácticas para hacer actividades asociadas a proyectos de ciencia ciudadana ya existentes. Por ejemplo, es el caso de la celebración del «Citizen Science Day», que cada 13 de abril programa cientos de actividades en línea y presenciales por todo Estados Unidos. La guía pretende favorecer la participación de los usuarios de las bibliotecas en proyectos de ciencia ciudadana, ya sean en línea, vía la plataforma Scistarter, ya sean presenciales, y pide que se observen y se monitoricen fenómenos naturales de todo tipo. En el marco de esta misma iniciativa, también se ofrecen unos lotes a los usuarios de las bibliotecas que están en fase de prototipado en el momento de escribir este post. Disponibles en forma de préstamo, como si fueran libros, los lotes contienen el material necesario para salir de la biblioteca pública y recoger datos del entorno siguiendo los protocolos de un proyecto específico de ciencia ciudadana.

Por otro lado, si bien el modelo más extendido de ciencia ciudadana se enmarca dentro de un «paradigma contributivo» que pide a los ciudadanos científicos que ayuden en la recogida de datos, también hay un número creciente de casos en los que la participación supone una implicación más estrecha en distintas etapas de una investigación. Más allá de este paradigma, hay quien, como Alan Irwin, considera que la ciencia (ciudadana) debería responder a las inquietudes y necesidades de los ciudadanos, reconociendo y validando el conocimiento científico que la ciudadanía produce.

Por ejemplo, con una biblioteca pública del Bronx (Nueva York, Estados Unidos) como centro de operaciones, y con estrategias similares a las de un club de lectura, un grupo de vecinos residentes ha documentado durante dos años experiencias de violencia, discriminación y maltrato de la policía de Nueva York a los colectivos racializados. El proyecto Morris Justice ha sido capaz de impulsar el histórico juicio Floyd contra la ciudad de Nueva York y ha puesto en marcha la campaña para la discutida aprobación del Community Safety Act, una reforma de las prácticas de vigilancia policial en la ciudad.

Stop and Frisk in the South Bronx | The Illuminator
Stop and Frisk in the South Bronx | The Illuminator

Mucho más cerca, junto con la Red de Bibliotecas Municipales de la Diputación de Barcelona y en el marco del programa Bibliolab, desde OpenSystems hemos desarrollado el proyecto pionero «Ciencia Ciudadana en Acción». Por un lado, profesionales de veintiséis bibliotecas han codiseñado un recomendador de proyectos de ciencia ciudadana adaptado a sus realidades y basado en los proyectos que han elegido, testeado e incluso implementado en las bibliotecas. Por el otro, las bibliotecas de Olesa de Montserrat, Granollers y Fort Pienc (Barcelona), con sus usuarios y sus profesionales, con representantes del tejido social (asociaciones y personas implicadas) y eventualmente con personas de las administraciones locales (ayuntamientos y distrito, según el caso), han cocreado un proyecto de ciencia ciudadana que responde a una preocupación compartido por los tres municipios: el acceso a la vivienda. Durante las sesiones de cocreación con las comunidades motor de cada municipio, los profesionales de las bibliotecas se han erigido como facilitadores de procesos de transformación de su municipio con una investigación de ciencia ciudadana. El esfuerzo realizado ha implicado un proceso de capacitación de estos profesionales.

La investigación que hemos propuesto, que ha sido diseñada por toda la comunidad, saca la biblioteca a la calle entre finales de mayo y principios de junio del 2019. Una intervención en el espacio público invita a toda la ciudadanía a participar de forma consciente y reflexionada. Interpelando directamente a los vecinos, se recogen nuevos datos científicos sobre el acceso a la vivienda relacionados con temas y preguntas de investigación aparecidas durante el proceso de cocreación; la intervención pública en el mercado del alquiler, el impacto de los pisos vacíos o el acceso a la vivienda de colectivos vulnerables. Las evidencias recogidas son posteriormente interpretadas de forma colectiva por la comunidad de cocreación y transformadas en propuestas para cada uno de los municipios durante los meses de junio y julio del 2019.

BiblioLab, el protagonista ets tu | Xarxa de Biblioteques Municipals de la Diputació de Barcelona
BiblioLab, el protagonista ets tu | Xarxa de Biblioteques Municipals de la Diputació de Barcelona

De hecho, la biblioteca debería ser de gran interés para cualquier investigación científica que cuente con una dinámica participativa como la que propone la ciencia ciudadana. Las bibliotecas públicas son atractivas porque son un espacio de conocimiento fuera de los restrictivos ámbitos disciplinarios. Son transculturales y transgeneracionales. Si atendemos a los pocos ejemplos que os hemos contado en este post, que justo ahora florecen por todos lados, las bibliotecas públicas tienen todavía un potencial por explotar como espacios de generación de conocimiento válido a nivel local pero que puede ser debidamente articulado a nivel global. También tienen una gran capacidad para fomentar cambios o mejoras sociales partiendo de la curiosidad, el conocimiento, la cultura y la ciencia. Y, además, los profesionales de la biblioteca se encuentran delante la oportunidad de ejercer de enlace entre la curiosidad de los vecinos y del municipio y los científicos. Tienen el privilegio de ser la oreja atenta a las preocupaciones de los habitantes del barrio o del municipio y devenir una pieza clave para reforzar el sentido de comunidad a través de la creación compartida de un nuevo conocimiento que tenga una finalidad y un impacto bien visible.

Muchos de los que somos defensores de esta reformulación de las bibliotecas públicas nos remitimos a las palabras de Franklin Delano Roosevelt, quien declaró que «las bibliotecas son esenciales en el funcionamiento de la democracia» y que «son el gran símbolo de la libertad de pensamiento». Conocido por ser el impulsor del programa New Deal, que llevó a la superación de la Gran Depresión a través de reformas sociales de cariz muy experimental, las frases del mandatario americano resuenan con fuerza delante la posibilidad de imaginarnos las bibliotecas como un espacio de acción para la ciencia ciudadana. ¿A qué esperamos para sembrar las bibliotecas de conocimiento participativo?


Miembros de OpenSystems que han participado en la elaboración de este artículo: Isabelle Bonhoure, Anna Cigarini, Josep Perelló y Julián Vicens.

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