Antropoceno, cambio climático y distopías

Las series de televisión cuando piensan en el futuro nos pintan un mundo muy oscuro.

Hombre delante de televisión con nieve.

Hombre delante de televisión con nieve. Fuente: Pexels

¿Cómo vamos a ser los humanos en el futuro? ¿La evolución afectará a la especie humana? ¿O ya habremos diseñado el entorno a nuestra medida? Lejos de ser preguntas conformistas que sitúan nuestro estado actual como final de un trayecto, las series de televisión cuando piensan en el futuro nos pintan un mundo muy oscuro. El cambio de año y las fiestas suelen ser una época de balance y nuevos propósitos, así que pedimos a «Serielizados» un post donde recomienden series que nos hagan pensar esta Navidad.

Cuando un creador se pone en la piel de jugar a imaginar lo que podría pasar, sus conclusiones tienden a aportar una visión negativa, una mirada alarmante. Un toque de alerta a la sociedad actual para que recalcule el camino, retroceda o enderece el timón.

En el «Encuentro de guionistas», celebrado en el CCCB este noviembre pasado, Concepción Cascajosa, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, destacaba una de las preocupaciones y tendencias de las series actuales: la fuerza de la naturaleza. Una fuerza de la naturaleza no solo como pretexto metafórico para enmarcar a unos personajes y una narración, sino como parte fundamental de la historia. El antropoceno como elemento intrínseco del relato que se quiere contar.

La acción devastadora del hombre de usar la naturaleza como si no tuviera límites ha provocado unas consecuencias de las que actualmente las series se hacen eco desde tres perspectivas diferentes: la contaminación que se desquita contra nosotros, el cambio climático como personaje y la política medioambiental.

Jordskott y The Red Road: Contaminación que se desquita contra nosotros

Las acciones del hombre generan consecuencias. Y en estas dos series la acción del hombre en la naturaleza se desquita en daño para el propio hombre. En la segunda temporada de The Red Road, una serie situada en la reserva india de las montañas de Ramapough (Nueva Jersey), empiezan a hallar casos de cáncer derivados de contaminación química en las montañas.

Por su parte, la serie sueca Jordskott es una mezcla de géneros con toques de fantasía y thriller para reivindicar una visión ecológica de la vida, explicando una historia de desaparición de niños que son afectados por la «contaminación» del bosque. La batalla medioambiental entre una corporación y los que quieren proteger el bosque llevará la ecología a debate.

Fortitude: El mal proviene del cambio climático

En un pueblo llamado Fortitude, situado casi en el Polo Norte, el deshielo hace aflorar los restos de una criatura prehistórica. El impacto que origina esta anomalía creará mucha convulsión donde antes todo parecía tranquilo. En esta especie de «Babel» polar, la idea del mal se filtra y va calando a partir de las consecuencias del cambio climático.

Tellus y Okkupert: Política medioambiental

Con Jordskott ya vemos la tendencia escandinava de hablar de temas medioambientales. Pero en Finlandia han dado un paso más produciendo Tellus, una serie sobre una célula ecoterrorista. ¿Cuáles son los límites para reivindicar una causa? ¿Se puede cambiar el mundo con una resistencia pacífica? ¿Es más importante cambiar la opinión pública o hacer acción directa con sabotajes a empresas que agreden el medio ambiente? Un thriller medioambiental que pone en debate la huella de CO2, las energías renovables o el vegetarianismo.

Otra recomendación escandinava es Okkupert. Una distopía de política-ficción escrita por el escritor noruego Jo Nesbø que juega con la idea de una Noruega invadida por Rusia con el visto bueno de la Unión Europea. La necesidad de combustibles fósiles para el viejo continente no encaja con la decisión del partido verde, que acaba de ganar las elecciones noruegas y que en su programa pretende prescindir de la extracción de petróleo.

Sin embargo, no solo la acción del hombre tiene una repercusión en el medio ambiente, también afecta a otros ámbitos. El (ab)uso que hemos hecho y hacemos de la tecnología y la ciencia puede condicionar nuestro futuro como especie y puede llegar a poner en peligro la vida en comunidad, o por lo menos eso es lo que nos cuentan algunas series distópicas. ¿Qué sucedería si dejara de funcionar la electricidad de todo el planeta? ¿Cómo vivirías sabiendo que todo lo que ves queda grabado y almacenado en tu retina? ¿Y si las máquinas que siempre hemos utilizado tuvieran inteligencia artificial y fueran capaces de exterminarnos como especie?

A continuación, una selección de series que reflejan la visión del hombre contra el propio hombre con la tecnología y la ciencia como elementos narrativos clave en la historia. Varias formas de explicar en pantalla un futuro peor que nuestro presente:

Black Mirror: Terror tecnológico muy cerca de ti

Una de las primeras cosas que atrapa de Black Mirror es que todo lo que muestra la serie nos lo podemos imaginar en un futuro no muy lejano. Black Mirror es el espejo donde nadie se quiere mirar, pero es donde nos acabaremos viendo reflejados. No es ciencia ficción con naves estelares y explosiones. Tiene una conexión permanente con la realidad y juega con el espectador, en un momento como el actual en el que ya hay suficientes avances tecnológicos para que lo que nos cuenta la obra de Charlie Brooker nos pueda parecer peligrosamente cercano. Y esta es la gran virtud de la serie: adelantarse a un futuro negro consiguiendo la empatía del espectador.

Fringe: La ciencia resuelve y genera problemas

Cuando J.J. Abrams decidió escribir Fringe, probablemente lo primero que le vino a la cabeza fueron Mulder y Scully, los dos protagonistas de Expediente X. Pero él no decidió hacer una serie de ciencia ficción procedimental, sino que optó por contar la historia de cómo el ser humano es capaz de cualquier cosa para conseguir lo que quiere. Y, para ello, eligió la ciencia y la tecnología como punto de partida de una historia que nos cuenta que, por culpa de la acción de una persona, el científico Walter Bishop, la Tierra entra en colapso entre dos dimensiones. Como siempre, Abrams se dejó llevar por un exceso de romanticismo y nos coló una historia de amor que al final no acaba de aportar mucho a la historia. Pero lo que sí enmarcaremos dentro del mundo de la ficción distópica es el personaje icónico y genial de Walter Bishop. Un hombre que, tentado por cambiar su pasado, comete un error colosal. Intenta subsanar el error y volver atrás, obviando los límites éticos y sociales. En Fringe, la tecnología y el hombre son los que han ocasionado el desastre, pero son el único medio para cambiar la situación.

Battlestar Galactica: La rebelión de las máquinas

«The cylons were created by man. They rebelled. They evolved. They look and feel Human. Some are programmed to think they are Human. There are many copies. And they have a plan.» Así es como se presenta una de las series más icónicas de la ciencia ficción. Battlestar Galactica aborda cómo las máquinas adoptan inteligencia artificial y son capaces de rebelarse contra su creador, el hombre. Robots que estaban destinados y concebidos para hacer el trabajo sucio, para ser nuestros esclavos. Aunque el punto de vista inicial pueda parecer muy radical, la serie se mantiene en una zona gris constante, sin posicionarse ni a favor de los humanos ni a favor de los robots. Un claro ejemplo de serie distópica que presenta uno de los grandes miedos de la humanidad: la posibilidad de perderlo todo en manos de otro.

Revolution: Regreso a la edad de piedra

Una serie que pasó sin pena ni gloria, pero que tenía un enfoque goloso. ¿Qué pasaría si nuestro universo actual se quedara sin electricidad de un día para otro? Si en Battlestar Galactica o en Fringe vemos escenarios hipertecnológicos ordenados a través de criterios de ultra seguridad, en Revolution es todo lo contrario. Se plantea un futuro sucio y caótico en el que la supervivencia es el pan de todos los días. El hombre ha retrocedido cien años de repente y debe adaptarse de nuevo a un mundo sin tecnología. Como decía Albert Einstein: «No sé cómo será la tercera guerra mundial, solo sé que la cuarta será con piedras y lanzas». Pues eso venía siendo el intento fallido de Revolution.

La ciencia ficción distópica en la televisión siempre ha sido propensa a explicar la Tierra como un planeta enfermo. Más recientemente, se ha observado que muchas veces el agravante de esta enfermedad ha sido la acción humana. Los creadores de series nos pintan un futuro muy negro. O bien creen que el futuro será así o nos ponen un espejo negro para dar un toque de alarma a nuestra conciencia. Lo que queda claro es que el culpable en todas estas historias siempre acaba siendo el mismo: nosotros, los humanos.

Curiosidad: Si sois amantes del género de la ciencia ficción distópica, «Dystopia Tracker» os dejará boquiabiertos. Una web que se dedica a informar sobre las distopías que ya se han hecho realidad. De Black Mirror ya hay alguna


Este artículo ha sido escrito por Betu Martínez y Víctor Sala, impulsores de la revista online Serielizados.

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